Todos los días un tercio de los
españoles, de forma automática como un acto casi inconsciente, se sitúa ante
una máquina y pide un café, un bocadillo, una bebida fría o compra tabaco. Esto
forma parte de la cotidianidad gracias a los sistemas de vending, que todos
hemos usado alguna vez en la vida. Como digo, un tercio del país lo hace a
diario.
Los sistemas de vending son cada
vez más numerosos y diversos, y en países con una gran tradición por esta
automatización, como es el caso de Japón y Estados Unidos, son increíbles las
cosas que pueden obtenerse mediante los mismos.
Hace no mucho tiempo el diario El
Mundo publicaba un artículo titulado “Su chuleta, gracias” donde se mostraba
como en el barrio alicantino de Benalúa tienen una máquina de vending que
proporciona carne fresca de forma automática, con gran éxito, especialmente en
los fines de semana por razones obvias. La carne se repone cada dos días, y las
garantías de higiene están aseguradas, como ocurre con todas las máquinas
vending de productos perecederos. En España, esto es un gran avance, ya que la
mayoría de la gente solo tiene contacto con estas máquinas para tomar un café,
bebidas frías, bocadillos o sándwiches y, más frecuentemente, tabaco.
Estos avances como el de la carne
fresca, tendrán el doble efecto de ayudar a la propia industria del vending, lo
cual será muy bueno en estos tiempos de crisis y, por supuesto, a las personas
que, como en este caso, podrán disponer de carne fresca en días y horas, en las que los
establecimientos no están abiertos al público.
Cada vez son mayores las aplicaciones que el usuario tiene a su
disposición en estos sistemas de distribución automática, siendo el caso de que
en Japón, por ejemplo, es tan habitual su uso que encuentras prácticamente de
todo en estas máquinas en plena calle, incluyendo los repuestos más habituales
para automóviles, motos o bicicletas, desde las lámparas de recambio a una
cadena de bicicleta o unos parches, todo ello con el consiguiente alivio que produce
el tener un problema solucionado de una forma rápida y, generalmente,
económica.
No es de extrañar, por tanto,
como también se menciona en el artículo del mundo. que también se expendan
cosas tales como cebos vivos para que los pescadores los tengan disponibles, en
este caso concreto en San Juan y El Altet, de Alicante, pero que existen en
muchos más sitios y ayudan bastante a las personas que los necesitan en
cualquier momento. El punto de despegue es el que este tipo de aplicaciones
vending sean frecuentes, porque sino, el tener que ir a buscar una máquina que
esté lejos no es tampoco muy práctico. No obstante, seguiría siendo válido el
hecho de que lo tengas disponible en días y horas no comerciales.
Como conocedor del vending, por
haber realizado algunos estudios, puedo afirmar que he visto aplicaciones de
todo tipo, algunas inimaginables antes de su lanzamiento, y otras que no
escribo porque para la mentalidad occidental resultan impresentables pero que
en Japón llegan a ser una obsesión, como es el caso de que existen máquinas de
vending que expenden braguitas usadas de adolescentes. (Sí, lo has leído bien).
¿Raro? El japonés es así de rijoso.
Aunque las aplicaciones más
comunes son las de productos de alimentación, como refrescos, café, bebidas
calientes, golosinas, chicles, snacks, etc., en una máquina de vending se puede
dispensar casi cualquier tipo de producto imaginable (pilas, teléfonos móviles,
películas, prensa, revistas, flores, etc.). En Japón dispensan cosas que
parecen absolutamente inverosímiles para la mentalidad occidental, como he
mostrado arriba.
Por ejemplo, tras las ventas de snacks,
dulces y salados, y bocadillos, un valiente que se atrevió a meter en las
máquinas ventas los Ready Meals, (alimentos listos para comer), que son
alimentos refrigerados en la máquina, y que se cocinan antes de
servirlos en un pequeño microondas incorporado en el
interior de la propia máquina Vending.
Y recordemos que las encontramos
en lugares tales como, colegios, universidades, centros de atención sanitaria,
organismos públicos, bares, cafeterías, dependencias exteriores de sistemas
hoteleros, parques exteriores, zoológicos, parques temáticos, estaciones de
metro, de autobuses, intercambiadores de transportes… más todas las nuevas
aplicaciones que van surgiendo.
Al final, ¿sería lo mismo tu vida
sin estas máquinas? Ya ves que no.

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