martes, 5 de abril de 2016

¿Tu vida sin esas máquinas?

Todos los días un tercio de los españoles, de forma automática como un acto casi inconsciente, se sitúa ante una máquina y pide un café, un bocadillo, una bebida fría o compra tabaco. Esto forma parte de la cotidianidad gracias a los sistemas de vending, que todos hemos usado alguna vez en la vida. Como digo, un tercio del país lo hace a diario.

Los sistemas de vending son cada vez más numerosos y diversos, y en países con una gran tradición por esta automatización, como es el caso de Japón y Estados Unidos, son increíbles las cosas que pueden obtenerse mediante los mismos.

Hace no mucho tiempo el diario El Mundo publicaba un artículo titulado “Su chuleta, gracias” donde se mostraba como en el barrio alicantino de Benalúa tienen una máquina de vending que proporciona carne fresca de forma automática, con gran éxito, especialmente en los fines de semana por razones obvias. La carne se repone cada dos días, y las garantías de higiene están aseguradas, como ocurre con todas las máquinas vending de productos perecederos. En España, esto es un gran avance, ya que la mayoría de la gente solo tiene contacto con estas máquinas para tomar un café, bebidas frías, bocadillos o sándwiches y, más  frecuentemente, tabaco.

Estos avances como el de la carne fresca, tendrán el doble efecto de ayudar a la propia industria del vending, lo cual será muy bueno en estos tiempos de crisis y, por supuesto, a las personas que, como en este caso, podrán disponer de carne fresca en días  y horas, en las que los establecimientos no están abiertos al público.

Cada  vez son mayores las aplicaciones que el usuario tiene a su disposición en estos sistemas de distribución automática, siendo el caso de que en Japón, por ejemplo, es tan habitual su uso que encuentras prácticamente de todo en estas máquinas en plena calle, incluyendo los repuestos más habituales para automóviles, motos o bicicletas, desde las lámparas de recambio a una cadena de bicicleta o unos parches, todo ello con el consiguiente alivio que produce el tener un problema solucionado de una forma rápida y, generalmente, económica.

No es de extrañar, por tanto, como también se menciona en el artículo del mundo. que también se expendan cosas tales como cebos vivos para que los pescadores los tengan disponibles, en este caso concreto en San Juan y El Altet, de Alicante, pero que existen en muchos más sitios y ayudan bastante a las personas que los necesitan en cualquier momento. El punto de despegue es el que este tipo de aplicaciones vending sean frecuentes, porque sino, el tener que ir a buscar una máquina que esté lejos no es tampoco muy práctico. No obstante, seguiría siendo válido el hecho de que lo tengas disponible en días y horas no comerciales.

Como conocedor del vending, por haber realizado algunos estudios, puedo afirmar que he visto aplicaciones de todo tipo, algunas inimaginables antes de su lanzamiento, y otras que no escribo porque para la mentalidad occidental resultan impresentables pero que en Japón llegan a ser una obsesión, como es el caso de que existen máquinas de vending que expenden braguitas usadas de adolescentes. (Sí, lo has leído bien). ¿Raro? El japonés es así de rijoso.  

Aunque las aplicaciones más comunes son las de productos de alimentación, como refrescos, café, bebidas calientes, golosinas, chicles, snacks, etc., en una máquina de vending se puede dispensar casi cualquier tipo de producto imaginable (pilas, teléfonos móviles, películas, prensa, revistas, flores, etc.). En Japón dispensan cosas que parecen absolutamente inverosímiles para la mentalidad occidental, como he mostrado arriba.

Por ejemplo, tras las ventas de snacks, dulces y salados, y bocadillos, un valiente que se atrevió a meter en las máquinas ventas los Ready Meals, (alimentos listos para comer), que son alimentos refrigerados en la máquina, y que se cocinan antes de servirlos en un pequeño microondas incorporado en el interior de la propia máquina Vending.

Y recordemos que las encontramos en lugares tales como, colegios, universidades, centros de atención sanitaria, organismos públicos, bares, cafeterías, dependencias exteriores de sistemas hoteleros, parques exteriores, zoológicos, parques temáticos, estaciones de metro, de autobuses, intercambiadores de transportes… más todas las nuevas aplicaciones que van surgiendo.

Al final, ¿sería lo mismo tu vida sin estas máquinas? Ya ves que no.

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