La
naturaleza es brutalmente cíclica, y tras la caída de las hojas en otoño y el
frío invernal siempre aparece de nuevo la vida en primavera, (y los bichos en
verano).
Nuestra
economía parece ver nacer brotes de esperanza, pero nacen ahogados porque las
circunstancias ambientales no son las idóneas. Las nubes son negras y en el
bosque no llega la luz todavía, la primavera económica está lejana, y el brote
no llega a florecer.
Sin
embargo, estamos viendo una estela en el agua. Y si hay una estela es que ha
pasado un barco. Es el barco de la voluntad, es el rompehielos, que va por
delante. Ciertamente no lo he
visto, pero me basta con ver la estela para saber que ha pasado el barco.
Las
personas se cansan de una vida monótona, y buscan una salida. Ahora, el
objetivo es el ahorro, y la consigna, el miedo. El barco de la voluntad acaba
de pasar, aún se mueve el agua en la estela que ha dejado a su paso, y hay que
seguir esa estela.
Demos
un paso adelante. En vez de comprar poco y mal, y aún a pesar de tener unos
débiles recursos, apostemos por nosotros y por el comercio de al lado. Cuando
algo ya no te funciona, no sigas con la pobre mentalidad que las circunstancias
nos han hecho hacer norma de vida.
Sustitúyelo. Ese gasto tuyo tiene un efecto alud de nieve, y permitirá que las
empresas se animen de nuevo y más adelante nos devolverán el favor en forma de
nuevos puestos de trabajo, esos que ahora no pueden darnos porque no tienen a
nadie a quién poder vender lo que ofrecen.
Los
que tengan trabajo pueden empezar a consumir, a incrementar lentamente sus
compras. Así crearemos puestos de trabajo para los que no lo tienen. Es difícil,
lo sé, pero alguien ha de empezar a moverse. Mejor que sea el que trabaja y
tiene algo para gastar. Aunque sea poco. Hay que comenzar.
La
fórmula no es nueva, moverse genera inercia, y la inercia es potente. ¿Es este
un post ilusorio? Tal vez optimista, pero ¿es mejor seguir sentado esperando algo
que no llega?. Es el clásico dilema de quién fue primero, si el huevo o la
gallina. Lo cierto es que nos da igual, con tal de que comience el ciclo. Inviertes
un poco de lo que ingresas con la fe de que con ello se comenzará a mover, tal
vez muy desde abajo y muy lentamente, la economía. Esto es mejor que seguirte
negando algo que necesitas realmente, pero que lo tienes congelado por el miedo.
De esta forma tal vez poco a poco serás un maravilloso cómplice de la creación
de algunos nuevos puestos de trabajo. Y la luz se hará de nuevo en el bosque,
los brotes podrán germinar y la primavera volverá a renacer. Mira la estela del
barco de la voluntad. Acaba de pasar y ya veo acercarse el barco de la
esperanza.

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