lunes, 4 de abril de 2016

Solo se ve la estela

La naturaleza es brutalmente cíclica, y tras la caída de las hojas en otoño y el frío invernal siempre aparece de nuevo la vida en primavera, (y los bichos en verano).

Nuestra economía parece ver nacer brotes de esperanza, pero nacen ahogados porque las circunstancias ambientales no son las idóneas. Las nubes son negras y en el bosque no llega la luz todavía, la primavera económica está lejana, y el brote no llega a florecer.

Sin embargo, estamos viendo una estela en el agua. Y si hay una estela es que ha pasado un barco. Es el barco de la voluntad, es el rompehielos, que va por delante. Ciertamente  no lo he visto, pero me basta con ver la estela para saber que ha pasado el barco.

Las personas se cansan de una vida monótona, y buscan una salida. Ahora, el objetivo es el ahorro, y la consigna, el miedo. El barco de la voluntad acaba de pasar, aún se mueve el agua en la estela que ha dejado a su paso, y hay que seguir esa estela.

Demos un paso adelante. En vez de comprar poco y mal, y aún a pesar de tener unos débiles recursos, apostemos por nosotros y por el comercio de al lado. Cuando algo ya no te funciona, no sigas con la pobre mentalidad que las circunstancias nos han hecho hacer  norma de vida. Sustitúyelo. Ese gasto tuyo tiene un efecto alud de nieve, y permitirá que las empresas se animen de nuevo y más adelante nos devolverán el favor en forma de nuevos puestos de trabajo, esos que ahora no pueden darnos porque no tienen a nadie a quién poder vender lo que ofrecen.

Los que tengan trabajo pueden empezar a consumir, a incrementar lentamente sus compras. Así crearemos puestos de trabajo para los que no lo tienen. Es difícil, lo sé, pero alguien ha de empezar a moverse. Mejor que sea el que trabaja y tiene algo para gastar. Aunque sea poco. Hay que comenzar.


La fórmula no es nueva, moverse genera inercia, y la inercia es potente. ¿Es este un post ilusorio? Tal vez optimista, pero ¿es mejor seguir sentado esperando algo que no llega?. Es el clásico dilema de quién fue primero, si el huevo o la gallina. Lo cierto es que nos da igual, con tal de que comience el ciclo. Inviertes un poco de lo que ingresas con la fe de que con ello se comenzará a mover, tal vez muy desde abajo y muy lentamente, la economía. Esto es mejor que seguirte negando algo que necesitas realmente, pero que lo tienes congelado por el miedo. De esta forma tal vez poco a poco serás un maravilloso cómplice de la creación de algunos nuevos puestos de trabajo. Y la luz se hará de nuevo en el bosque, los brotes podrán germinar y la primavera volverá a renacer. Mira la estela del barco de la voluntad. Acaba de pasar y ya veo acercarse el barco de la esperanza.

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