Amanece, que ya es algo. La noche da paso a la luz, y el pasado da paso al presente que, apenas nacido, se torna en pasado y el futuro nunca llega, ya que es sólo una ilusión.
Sólo existe el pasado, pues el presente es efímero y el futuro, simplemente, no es.
Sin embargo, nadie puede vivir sin la esperanza, y por eso "existe" el futuro. Noto el aire nuevo, pero lo noto dentro de mí. Por eso vivo, y espero todo lo nuevo que habrá de llegar, para hacerse presente y pasado.
Becquer decía que los suspiros son aire, y van al aire, las lágrimas son agua y van al mar, pero cuando se acaba el presente, de inmediato al pasado va. Por eso el pasado, la historia, es tan enorme, pudiéndose convertir en pesada carga en muchas ocasiones, aunque en otras sea un refugio al que poder acudir cuando te sientes perdido, sólo o agobiado.
Ese es el aire nuevo, que aunque sólo dure un instante, llena de esperanza la vida, y crea la ilusión del futuro, allí donde algo deseado puede suceder. Son los aires del cambio.
Al fin y al cabo, la vida es como un río a la inversa, donde el agua que ya ha pasado nunca va a volver a pasar, pero el agua nueva de la fuente de origen es la esperanza, y limpia el lugar por donde va pasando.
Reflexionando, eché mi barquito de papel al río, y vi como se marchaba por las aguas pasadas que, irónicamente, suponen el futuro de su curso.
No llegará al mar, pero mientras el papel aguante, habrá viajado por aires nuevos, y eso es más de lo que podía esperar aquel papel que un día salió de un árbol, como esos mismos árboles que lo ven pasar desde la orilla.
Recuerdo que cuando murió mi madre, a los pocos días me desperté en plena noche y, sin pensarlo, y sin saber cómo, escribí:
"Te vi tanto tiempo preparar tu barca, madre, consumiendo tu vida en ello,
que cuando partió tu barca, madre, no podía creerlo.
Hacía mucho calor el 28 de Junio…
Pudo haber sido un domingo como otro, madre, pero partió tu barca.
…Y yo no pude impedirlo.
Cuando la barca se perdió tras la línea del horizonte, supe que ya no
volvería a verte.
Quiero hacerme otra barca, madre, y cruzar también el mar."
¿Qué sentimientos, qué circunstancias, hacen que me despierte en plena noche, me ponga ante mi máquina de escribir y, directamente, sin vueltas atrás, sin correcciones, escribiese aquellas líneas de homenaje a mi madre, sin preverlo, sin intentarlo?.
Hay una zona en nuestro interior que mezcla en nosotros el pasado, el presente y el futuro y, parece que está claro que, a veces, domina nuestra conducta.
En ocasiones nos aterran nuestros sueños, nuestro otro yo, nuestro subconsciente, pero no es menos cierto que pueden ser maravillosos, como cuando me inspiraron aquel poema a mi madre, en una noche de verano.