domingo, 24 de abril de 2016

El equilibrio

Resulta curioso observarlo pero, en contra de lo que inicialmente se pensaría, el número par se asocia con la incertidumbre, siendo los números impares los que devuelven la certidumbre, el equilibrio.  

Pensemos. No sé si antes, alguien habrá profundizado en este concepto. Tampoco sé si tiene alguna trascendencia el hecho en sí mismo, pero sí creo que puede merecer un post.

El número par es siempre duda o extremismo, cuando se trata de cla­sificaciones. Hay que  elegir entre sí o no, derecha o izquierda, par o impar, fealdad o belleza, pequeño o grande, y así en todos los casos. La adición de un tercer elemento aporta de nuevo un equilibrio: derecha, izquierda y centro; pequeño, grande y mediano; alto, bajo y medio.

Si añadimos un cuarto elemento se rompe de nuevo el equilibrio. Lógicamente, este se consigue en base a un pivotamiento alrededor de un punto central de partida bilate­ral, por lo cual se haría imprescindible de nuevo un quinto elemento. (Impar). Veamos qué ocurre si introducimos el cuarto elemento en los casos menciona­dos: derecha, izquierda, centro y centro-derecha. Falta el centro-izquierda, lógicamen­te. E igual ocurriría en los demás casos: medio-grande, o pequeño-medio, o medio-alto y medio-bajo. Desequilibrio. Al añadir un quinto punto restablecemos el equilibrio: derecha, izquierda, centro, centro-derecha y centro izquierda.

El equilibrio, pues, está en la imparidad. En todos los órdenes de la vida. Si hablamos de las personas, el individuo aislado es equilibrio: es libre, elige por sí mismo. La pareja no lo es. La pareja puede ser un estado perfecto para algunas cosas, pero la libertad, o la posibilidad de acuerdo puede verse afectada: “sí” de uno y “no” del otro no llevan a conclu­sión alguna.

Igual ocurre con cuatro, seis y los demás números pares. De nuevo se pierde el equilibrio. Al avanzar un paso más, consiguiendo el número impar, se restablece el equilibrio. Puede que no sea al gusto de to­dos, pero la decisión con elementos impares es factible: si tenemos elementos en cantidades impares simplemente por mayoría se alcanza el acuerdo, lo cual puede no lograrse en los conjuntos con elementos pares.

¿Y qué hay de la idea de complementariedad, en el caso de las parejas, por ejemplo? Según para qué, el tener un complemento puede ser muy bueno, pero estamos hablando de equilibrio, el cual nunca se consigue con elementos pares. Tengamos en cuenta para lograr un equilibrio no se trata de estar de acuerdo, sino de la posibilidad de que las elecciones se decanten hacia un lado u otro, factible en elementos impares y difícil o casual en el caso de conjuntos con elementos pares.


Un impar siempre decide. Un par no, salvo coincidencia no mantenible si hay igualdad. Tres devuelve el equilibrio, cuatro no, salvo coincidencia no mantenible. El equilibrio exige que la decisión sea inamovible. Si no, es desequilibrio.

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