Resulta
curioso observarlo pero, en contra de lo que inicialmente se pensaría, el
número par se asocia con la incertidumbre, siendo los números impares los que devuelven la certidumbre, el
equilibrio.
Pensemos.
No sé si antes, alguien habrá profundizado en este concepto. Tampoco sé si
tiene alguna trascendencia el hecho en sí mismo, pero sí creo que puede merecer
un post.
El
número par es siempre duda o extremismo, cuando se trata de clasificaciones.
Hay que elegir entre sí o no,
derecha o izquierda, par o impar, fealdad o belleza, pequeño o grande, y así
en todos los casos. La adición de un tercer elemento aporta de nuevo un
equilibrio: derecha, izquierda y centro; pequeño, grande y mediano;
alto, bajo y medio.
Si
añadimos un cuarto elemento se rompe de nuevo el equilibrio. Lógicamente, este
se consigue en base a un pivotamiento alrededor de un punto central de partida
bilateral, por lo cual se haría imprescindible de nuevo un quinto elemento.
(Impar). Veamos qué ocurre si introducimos el cuarto elemento en los casos
mencionados: derecha, izquierda, centro y centro-derecha. Falta el centro-izquierda,
lógicamente. E igual ocurriría en los demás casos: medio-grande, o
pequeño-medio, o medio-alto y medio-bajo. Desequilibrio. Al añadir un quinto
punto restablecemos el equilibrio: derecha, izquierda, centro, centro-derecha y
centro izquierda.
El
equilibrio, pues, está en la imparidad. En todos los órdenes de la vida. Si
hablamos de las personas, el individuo aislado es equilibrio: es libre, elige
por sí mismo. La pareja no lo es. La pareja puede ser un estado perfecto para
algunas cosas, pero la libertad, o la posibilidad de acuerdo puede verse
afectada: “sí” de uno y “no” del otro no llevan a conclusión alguna.
Igual
ocurre con cuatro, seis y los demás números pares. De nuevo se
pierde el equilibrio. Al avanzar un paso más, consiguiendo el número impar, se
restablece el equilibrio. Puede que no sea al gusto de todos, pero la decisión
con elementos impares es factible: si tenemos elementos en cantidades impares simplemente
por mayoría se alcanza el acuerdo, lo cual puede no lograrse en los conjuntos
con elementos pares.
¿Y qué
hay de la idea de complementariedad, en el caso de las parejas, por ejemplo?
Según para qué, el tener un complemento puede ser muy bueno, pero estamos
hablando de equilibrio, el cual nunca se consigue con elementos pares. Tengamos
en cuenta para lograr un equilibrio no se trata de estar de acuerdo, sino de la
posibilidad de que las elecciones se decanten hacia un lado u otro, factible en
elementos impares y difícil o casual en el caso de conjuntos con elementos
pares.
Un
impar siempre decide. Un par no, salvo coincidencia no mantenible si hay
igualdad. Tres devuelve el equilibrio, cuatro no, salvo coincidencia no
mantenible. El equilibrio exige que la decisión sea inamovible. Si no, es
desequilibrio.
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