Han
cambiado mucho las cosas en menos de medio siglo. Anteriormente para saber
algo, acudías a la enciclopedia de casa. Y si no la tenías, o estaba anticuada,
ir a una biblioteca era la visita obligada, aunque estuviese diluviando, bien
sea a una biblioteca pública o a la
de tu colegio o universidad. Y desde luego, llevar un buen lápiz o bolígrafo
para tomar notas. Hace medio siglo era todo así de “normal”.
Está
claro que hoy Internet hace la vida más fácil. Pero al principio incluso para
utilizar el ordenador e Internet solamente podías hacerlo exclusivamente en las
empresas o universidades. Hasta la última década del siglo pasado. En 1981
nació el PC de IBM, dando el pistoletazo de salida masiva a los ordenadores
personales. Y diez años después, Internet comienza a ser una red para todos, en
lugar de ser solo para las empresas, universidades e entidades públicas.
Actualmente
un PC conectado a Internet se encuentra en gran cantidad de hogares. (Alrededor de 25 millones de internautas
en España). Desde tu propia casa, con sólo pulsar unas teclas, tienes a tu
alcance todo un vasto mundo de conocimientos. Pero Internet es algo más que una
fuente de información para las personas. Ya los niños de esta nuevas generaciones que nacen tienen unas herramientas
que para nosotros las hubiéramos querido en el pasado. Buscar una información
que no tenemos no exige ahora desplazamientos, (a lo mejor está diluviando ahí
fuera), ni complejas tomas de notas manuales, con lápiz o bolígrafo.
Simplemente basta con buscar, desde la intimidad y comodidad de tu casa, el
término buscado y raramente no encontrarás ayuda en la red. De hecho, las
entradas que encontrarás en un buscador serán múltiples para el término
deseado, y en la mayor enciclopedia del mundo, Wikipedia, casi siempre
encontraremos fuentes documentadas en dicho tema.
Hasta
aquí no hay nada nuevo que no sepamos. Pero en la vida, las cosas muchas veces son recíprocas. Hemos creado en la
nube, (Internet), una ventana abierta a la que todos
podemos acceder, pero en la que todos estamos expuestos. A nivel general,
nosotros encontramos información, y posiblemente también damos información
voluntariamente, (como es el propio caso de Wikipedia, hecha por todos, y para
todos).
Pero
no es menos cierto que exponemos también mucha información
de forma involuntaria. Y esto lo saben bien las empresas. Y lo utilizan.
Lógicamente, las redes sociales han aumentado el problema. Las personas
dejamos numerosa información, a veces muy personal, en las redes sociales, las
más de las veces de forma inadvertida. A veces, cualquier situación anímica de
la persona, le lleva a entrar en su red social y a publicar cosas que estando en
un estado de enfado, euforia o de depresión le salen espontáneamente.
En
el mundo 1.0 si estas anotaciones las hubiésemos escrito en un diario, no
pasaría nada. Es tu secreto. Pero…
lo hemos escrito en Facebook o en Twitter, en plena euforia o en pleno enfado.
Esas emociones están en la Red. Y ahí se quedan. Permanecen. Y esta
información, convenientemente agrupada, o segmentada por las empresas, es una
inestimable fuente de información para quién quiera o sepa verla.
Cuando
George Orwell escribió su libro “1984”, en lo que se equivocó era en la fecha,
pero que el Gran Hermano habría de
llegar… no hay duda de que ya ha comenzado. El ordenador controla nuestras
vidas.
Ya
lo sabes. Además de ser un profesional eres una persona. Y como persona física
e individual debes procurar dejar solamente el rastro que quieras dejar. No olvides
aquello de “un momento de tentación y cien de arrepentimiento”. Cuando estás
tan enfadado por lo que te han hecho, o por ese desengaño recibido, no
escribas nada. No insultes, aunque creas que es
merecido. Piénsalo bien, y mejor si dejas pasar un día entero. Aquello que
escribiste en la nube queda y tiene poco arreglo ya. Igualmente en
momentos de optimismo puedes escribir cosas que luego te pueden pasar factura.
Cuida las expresiones de sentimientos en cualquier sentido, positivo o
negativo.
Recuerda:
en la red nada de sentimientos espontáneos. Sentimientos sí si lo deseas,
pero los justos y bien meditados. Sentimientos en caliente, e información no
solicitada de algo profesional o privado, nunca. Este es el peaje que hemos de
pagar a Internet.
Las
redes sociales son magníficas, eso sin duda alguna, pero también son un peligro
latente, sobre todo porque los humanos somos volubles y frágiles, y nuestro
ánimo varía a lo largo del tiempo, y según las circunstancias. Para la red, tu
imagen habrá de ser única.
Y
para ver cómo las empresas utilizan toda la información que ponemos en la Red
ha nacido un concepto, no nuevo, pero todavía poco difundido, como es la
netnografía, (palabra que surge de la etnografía, que es el estudio de las
personas en cuanto a grupos ordenados se refiere, y delante la N de network,
aludiendo a la red), y que por tanto es el estudio etnográfico de
comportamientos humanos desde la nube. En definitiva, un estudio etnográfico es
un sistema de análisis creado para investigar el comportamiento de las personas
en el amplio mundo de Internet, sobre todo al nivel de las redes sociales, por
toda la amplitud de oferta de información involuntaria, pero
presente. El nuevo investigador de mercado en las empresas, el netnógrafo, ha
de estar versado en las redes sociales, y conocer lo más profundamente posible
el lenguaje utilizado (la utilización de los “hashtag”, por ejemplo, pueden
facilitar grandemente el seguimiento de los objetivos propuestos en la
investigación). Igualmente a nivel judicial, muchas de las cosas que hemos
dejado escritas se convierten en armas contra nosotros.
Como
vemos claramente, dejamos un rastro muy importante en la nube. Si quieres dejar
ese rastro, déjalo. Ese rastro puede ser magnífico, pero no olvides actuar con
cabeza y coherencia, en todo momento, si deseas que ese rastro nunca se vaya a
volver contra ti. He visto auténticos dramas de amigos y conocidos que
escribieron cosas en las redes en plena borrachera, que ya al día siguiente le
pasaron factura. Hay personas despedidas de su trabajo solo por comentarios inadecuados
en las redes.
Antes
de escribir, piensa siempre. Parte de tu curriculum vitae está en la nube.
Cuídalo.