sábado, 27 de febrero de 2016

¿Porqué perdemos el tiempo?

El tiempo es una de las pocas cosas que son irrecuperables en la vida. Si dejamos pasar un tren, seguro que vendrá otro en su lugar y será igual o parecido. Si perdemos un teléfono móvil podemos comprar otro, y será igual o parecido.

Si perdemos un segundo, ese segundo no puede recuperarse jamás. Y no hay otro igual o parecido, porque el tiempo que pasa, se pierde. Hay un reloj con un número de horas, de minutos, de segundos, asignados a nuestra vida, y los que perdemos no pueden recobrarse de nuevo. Es como un reloj de arena. Los granos que caen ya han pasado. No vuelven.

Sabiendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?

Se ha estudiado repetidamente el porqué de las pérdidas de tiempo, especialmente en el entorno laboral, y las conclusiones más frecuentes se encuentran en que las personas no saben exactamente porqué están trabajando, cuales son sus verdaderas actividades, en definitiva, las personas no saben porqué les pagan su sueldo.

Si no tienes claras tus actividades, difícilmente puedes optimizar tu trabajo y, sobre todo, tu tiempo. Porque una cosa es intentar optimizar tu trabajo o tu tiempo, y otra totalmente distinta es no saber que trabajo, o tiempo optimizar. Cuando la persona sepa realmente qué es lo que tiene que hacer, qué es aquello por lo que le pagan, y qué prioridades tienen unas tareas sobre otras, entonces estará en condiciones de optimizar ese trabajo y el tiempo que dedica al mismo.

Esto puede aplicarse a la vida en todos los sentidos. Muchas personas no tienen claro, y si no se les ayuda de alguna manera, tal vez algunas no lo tengan nunca, de porqué están en este mundo y qué es lo que quieren, desean o deben hacer.

Esta es la clave de todo. Aclarar las ideas, sentarse unos minutos a definir los objetivos de la vida, del trabajo, es la base de una futura e inmediata mejora en las actividades personales o laborales, y en todos los órdenes de la vida.

Buscar los objetivos de nuestra vida, encontrar las razones por las que se está trabajando, de forma clara y efectiva, es el primer paso para establecerse unas metas hacia las que dirigir todos los pasos de nuestra actividad, cada día.

De esta manera no se perderá el tiempo. No más de lo debido, ya que si nos orientamos hacia unas metas, hacia unos objetivos, el tiempo estará mejor aprovechado. Y lo que hagamos en nuestras horas laborales será realmente fructífero, y notaremos de forma clara como todo mejora y se amplía el horizonte. Aumentan las perspectivas y desaparece la monotonía y el dejar pasar el tiempo, perder el tiempo, en definitiva.


Tomate unos minutos y reflexiona. Si no tienes claro de porqué estás aquí párate, y antes de seguir procura haber encontrado una razón para vivir, una razón para trabajar y una razón para dedicarle unos horas a tu familia. Si la ves el peligro, haz los planes necesarios para enderezar ese matrimonio, ese escaso trato con los hijos, de forma que cuando lo consigas se convierta en lugar de un problema, en una razón para vivir.

jueves, 25 de febrero de 2016

Educación social y protocolo

Por razones de mi trayectoria vital y profesional he tenido que realizar numerosos viajes y diversas ciudades en varios países, en los que he conocido diferentes culturas, tanto a nivel profesional como de relaciones sociales personales derivadas, en muchos casos, de las profesionales.

En ellos he visto muchas cosas, incluso algo tan aberrante como ver a una mujer oriental dar un paso hacia atrás, asustada, porque un europeo fue a darle dos besos en las mejillas cuando se la presentaron. Obviamente, esto que en algunas partes de occidente es una costumbre, para una persona de ciertas culturas orientales es casi como un insulto. No estoy definiendo nacionalidades concretas, sino tipos de culturas, para no herir susceptibilidades.

La educación y el protocolo es muy importante en las relaciones y sin embargo algunos le dan más importante que otros. Una vez le pregunté a un amigo si sabría como colocar correctamente los cubiertos en una mesa, en comidas algo formales, y sobre todo si sabría colocar a las personas en una mesa de forma correcta, según todos los parámetros posibles, rango, edad, anfitrión, tipo de invitado…

No es fácil encontrar quién te enseñe esto, aunque obviamente hay cursos de educación y protocolo, generalmente bastante amenos, y yo mismo creé uno para darlo en mi empresa.

Como eso no se enseña en las carreras universitarias, es un tema que cada persona debe traer con su educación adquirida en casa. Hemos hecho algunas encuestas en un pasado reciente, y solamente un 7% de las personas empleadas en una empresa sabía todos los temas de protocolo. Un 19%, creía saber algo, y en la mayoría, no sabían casi nada.

Y lo poco que sabemos no lo utilizamos. Como ejemplo, un sencillo test:

        ¿Cuántas veces atiendes al móvil en medio de una conversación profesional en marcha o, tal vez en menor medida, en una reunión?
        Cuántas veces entras sin llamar en un despacho, sólo porque conoces a esa persona?
        ¿Cuántas veces has fumado sin importarte los demás, incluso comiendo?
        ¿Cuantas veces hablas por teléfono gritando, cuando estás en un sala común, con más personas?
        ¿Cuantas veces has usado un mondadientes en una comida, aún con ese subterfugio de tapar el palillo?
        ¿Cuántas veces…?

Podríamos seguir preguntando y ver que nuestra mala educación es grande, sobre todo a nivel de protocolo social. A veces es mala educación consciente o inconsciente y otras es falta de cultura protocolaria.

En las empresas, sobre todo multinacionales, cada vez se accede más pronto a niveles de puesto o rango que implican reuniones y eventos, a veces extra empresariales e incluso fuera del país, y que llegan cuando los empleados están poco maduros en trato exterior aunque puedan ser muy expertos en su tema.

Mientras solamente sean reuniones a puerta cerrada dentro de la empresa, su cultura o formación empresarial es suficiente para discutir el tema, incluso en el extranjero, pero cuando se acaba lo puramente profesional y llega el trato externo y las comidas de negocios, el empleado recién llegado no está preparado, y se adelanta a dar esos dos besos en la mejilla a una persona oriental, y como el caso que yo presencié, era una mujer. Otra costumbre extendida pero falta de protocolo es dar la mano a otra persona con una mesa de por medio, (hay que dar la vuelta e ir hacia la otra persona), y otros errores frecuentes son acercar una silla, abrir una puerta, o ceder el paso a personas por ser una mujer o por su edad. Que quede claro que estas acciones van en función de la jerarquía no del género o la edad.

Esto puede terminar empañando la imagen de la empresa. El protocolo es la base de la convivencia, y recordemos que protocolo es toda relación con los demás. No echemos a perder nuestro valor o incluso un negocio por una negligencia.


Las empresas deberían incluir los cursos de educación y protocolo social en la formación que imparta a sus empleados. Y por lo que yo he visto a lo largo de mis años profesionales, y personales, recomiendo esta formación muy vivamente. Y sobre todo a partir de cierto nivel empresarial las oportunidades de participar en reuniones o eventos internacionales suele ser mayor.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Generación M

Estamos hablando de una generación muy reciente. De hecho “M” viene de varias fuentes, y algunos autores consideran la letra como de multitarea, otros de Milennium, otros de Mobile, (móvil). Lo que son en realidad son nativos digitales, de forma que las nuevas tecnologías ya están totalmente instauradas desde que han nacido, y por tanto las dominan plenamente. 

Incluso esos portátiles ultraligeros que manejan con soltura les parecen una atadura pesada, por lo que un visionario como Steve Jobs vio el hueco que había y lanzó algo tan sencillo, útil e ingenioso como el iPad. Hoy en día las tabletas son los dispositivos móviles de mayor crecimiento anual. 

Nuestro usuario de la generación M coge su ordenador portátil ultraligero, su smartphone o su tableta y se sienta, o se tumba, en el sillón del salón. La televisión puede estar conectada, o no, pero a él le da igual pues le dedican una atención mínima o nula. 

La generación M ha de estar siempre conectada. Por supuesto que el teléfono móvil inteligente, obviamente conectado a Internet, es uno de sus elementos preferidos de comunicación, pero según el lugar lo completan fácilmente con las tabletas electrónicas. La soltura con la que los ves teclear los dispositivos, incluso en algo con un teclado tan pequeño como un móvil, no deja de asombrarnos a los que hemos pasado largamente esta generación. 

Antes eran los juegos, sobre todo, pero después vinieron las redes sociales. El caso es estar conectado. Crearon su propio lenguaje en los mensajes y uso de las redes sociales, con esas abreviaturas y contracciones que a todos los mayores nos hacían tanta gracia. Y luego, los siempre tecnológicos japoneses divulgaron hacia el exterior algunos de los signos que ellos utilizaban, los Emoji, (que es un término japonés que define los ideogramas o caracteres mixtos usados en mensajes electrónicos y sitios web. Es una palabra compuesta que significa: imagen + letra). Los primeros Emojis fueron los famosos emoticones, algo que les viene como anillo al dedo a la generación M.

Algunas consecuencias generales es que ya están empezando a incorporarse el mundo laborales las personas de la reciente Generación M, llevándose consigo estas costumbres, por lo que la empresas deben prepararse para ello. 

Es decir, los nuevos profesionales que entran a trabajar en una empresa llevan consigo toda una cultura de uso de dispositivos móviles, de los cuales no será fácil apartar. Si han estado estudiando una carrera, por ejemplo, se habrán habituado al uso de sus propios lenguajes, llenos de extrañas contracciones y emoticones. 

Cuando entra a trabajar, la persona M ya estará más que habituada a sus dispositivos, y su vinculación con ellos será demasiado intensa como para ignorarlos. Además, e independientemente de su precio, lo cierto es que en España, un 25% de las personas del embrión M tienen estos dispositivos, generalmente los tres tipos. (Portátil ultraligero, tableta y por supuesto, smartphone). 

Dos problemas nuevos aparecen entonces en las empresas: 1) La introducción a nivel laboral del lenguaje propio de esta generación, que es algo ya muy conseguido actualmente. 2) La tendencia de las personas a llevar sus propios dispositivos y usarlos en lugar de los que les facilita la empresa. Veremos los inconvenientes de seguridad que esto plantea a la empresa.  

1) La generación M está logrando que su lenguaje se adapte en el lenguaje habitual a nivel laboral, lo que proviene además de que se ha determinado en diversos estudios sociológicos que el cerebro procesa mucho más rápido la información visual que el texto, por lo que los emoticones se han convertido actualmente en uno de los medios de expresión más utilizados, en gran medida gracias a las aplicaciones de mensajería  instantánea y las redes sociales. Por otra parte, se trata de “aprender” a hablar el mismo lenguaje que abunda en la red, siendo los emoticones de muy frecuente uso, y de gran penetración entre la gente más joven. Un reciente estudio dice que la mitad de los textos compartidos en la red Instagram llevaban símbolos Emoji, y además los usuarios manifiestan que les resulta mucho más sencillo comunicarse utilizándolos, mejor que con el texto puro. Los emoticones vienen a sustituir en parte, solo en parte, al lenguaje corporal que se tiene en las conversiones cara a cara. 

2) En mi generación y posteriores, (antes de llegar a la generación M), lo lógico y obligatorio es que la empresa nos debe proporcionar los dispositivos para trabajar. Pues bien, ahora muchos de los primeros jóvenes M piden lo contrario: que les dejen trabajar con su propio ordenador y sus otros dispositivos móviles. ¿Extraño? No tan extraño. 

Esta tendencia ha creado un nuevo término, el BYOD, (Bring Your Own Device), que ya está trayendo quebraderos de cabeza a las empresas en materia de seguridad, y eso que el fenómeno de la integración laboral de generación M no ha hecho más que empezar. Esta proliferación de dispositivos de diferentes personas crea problemas de seguridad para las empresas, y dado lo difícil que es evitar el BYOD, actualmente estos problemas de seguridad se están resolviendo a niveles corporativos. 


Porque estos hábitos parecen haber venido par quedarse.

martes, 16 de febrero de 2016

Demasiado visibles

Han cambiado mucho las cosas en menos de medio siglo. Anteriormente para saber algo, acudías a la enciclopedia de casa. Y si no la tenías, o estaba anticuada, ir a una biblioteca era la visita obligada, aunque estuviese diluviando, bien sea a una biblioteca  pública o a la de tu colegio o universidad. Y desde luego, llevar un buen lápiz o bolígrafo para tomar notas. Hace medio siglo era todo así de “normal”.

Está claro que hoy Internet hace la vida más fácil. Pero al principio incluso para utilizar el ordenador e Internet solamente podías hacerlo exclusivamente en las empresas o universidades. Hasta la última década del siglo pasado. En 1981 nació el PC de IBM, dando el pistoletazo de salida masiva a los ordenadores personales. Y diez años después, Internet comienza a ser una red para todos, en lugar de ser solo para las  empresas, universidades e entidades públicas.

Actualmente un PC conectado a Internet se encuentra en gran cantidad de hogares.  (Alrededor de 25 millones de internautas en España). Desde tu propia casa, con sólo pulsar unas teclas, tienes a tu alcance todo un vasto mundo de conocimientos. Pero Internet es algo más que una fuente de información para las personas. Ya los niños de esta nuevas  generaciones que nacen tienen unas herramientas que para nosotros las hubiéramos querido en el pasado. Buscar una información que no tenemos no exige ahora desplazamientos, (a lo mejor está diluviando ahí fuera), ni complejas tomas de notas manuales, con lápiz o bolígrafo. Simplemente basta con buscar, desde la intimidad y comodidad de tu casa, el término buscado y raramente no encontrarás ayuda en la red. De hecho, las entradas que encontrarás en un buscador serán múltiples para el término deseado, y en la mayor enciclopedia del mundo, Wikipedia, casi siempre encontraremos fuentes documentadas en dicho tema.

Hasta aquí no hay nada nuevo que no sepamos. Pero en la vida, las cosas muchas veces  son recíprocas. Hemos creado en la nube, (Internet), una ventana abierta a la que todos podemos acceder, pero en la que todos estamos expuestos. A nivel general, nosotros encontramos información, y posiblemente también damos información voluntariamente, (como es el propio caso de Wikipedia, hecha por todos, y para todos).

Pero no es menos cierto que exponemos también mucha información de forma involuntaria. Y esto lo saben bien las empresas. Y lo utilizan. Lógicamente, las redes sociales han aumentado el problema. Las personas dejamos numerosa información, a veces muy personal, en las redes sociales, las más de las veces de forma inadvertida. A veces, cualquier situación anímica de la persona, le lleva a entrar en su red social y a publicar cosas que estando en un estado de enfado, euforia o de depresión le salen espontáneamente.

En el mundo 1.0 si estas anotaciones las hubiésemos escrito en un diario, no pasaría  nada. Es tu secreto. Pero… lo hemos escrito en Facebook o en Twitter, en plena euforia o en pleno enfado. Esas emociones están en la Red. Y ahí se quedan. Permanecen. Y esta información, convenientemente agrupada, o segmentada por las empresas, es una inestimable fuente de información para quién quiera o sepa verla.

Cuando George Orwell escribió su libro “1984”, en lo que se equivocó era en la fecha, pero que el  Gran Hermano habría de llegar… no hay duda de que ya ha comenzado. El ordenador controla nuestras vidas.

Ya lo sabes. Además de ser un profesional eres una persona. Y como persona física e individual debes procurar dejar solamente el rastro que quieras dejar. No olvides aquello de “un momento de tentación y cien de arrepentimiento”. Cuando estás tan enfadado por lo que te han hecho, o por ese desengaño recibido, no escribas nada. No insultes, aunque creas que es merecido. Piénsalo bien, y mejor si dejas pasar un día entero. Aquello que escribiste en la nube queda y tiene poco arreglo ya. Igualmente en momentos de optimismo puedes escribir cosas que luego te pueden pasar factura. Cuida las expresiones de sentimientos en cualquier sentido, positivo o negativo.

Recuerda: en la red nada de sentimientos espontáneos. Sentimientos sí si lo deseas, pero los justos y bien meditados. Sentimientos en caliente, e información no solicitada de algo profesional o privado, nunca. Este es el peaje que hemos de pagar a Internet.

Las redes sociales son magníficas, eso sin duda alguna, pero también son un peligro latente, sobre todo porque los humanos somos volubles y frágiles, y nuestro ánimo varía a lo largo del tiempo, y según las circunstancias. Para la red, tu imagen habrá de ser única. 

Y para ver cómo las empresas utilizan toda la información que ponemos en la Red ha nacido un concepto, no nuevo, pero todavía poco difundido, como es la netnografía, (palabra que surge de la etnografía, que es el estudio de las personas en cuanto a grupos ordenados se refiere, y delante la N de network, aludiendo a la red), y que por tanto es el estudio etnográfico de comportamientos humanos desde la nube. En definitiva, un estudio etnográfico es un sistema de análisis creado para investigar el comportamiento de las personas en el amplio mundo de Internet, sobre todo al nivel de las redes sociales, por toda la amplitud de oferta de información involuntaria, pero presente. El nuevo investigador de mercado en las empresas, el netnógrafo, ha de estar versado en las redes sociales, y conocer lo más profundamente posible el lenguaje utilizado (la utilización de los “hashtag”, por ejemplo, pueden facilitar grandemente el seguimiento de los objetivos propuestos en la investigación). Igualmente a nivel judicial, muchas de las cosas que hemos dejado escritas se convierten en armas contra nosotros.

Como vemos claramente, dejamos un rastro muy importante en la nube. Si quieres dejar ese rastro, déjalo. Ese rastro puede ser magnífico, pero no olvides actuar con cabeza y coherencia, en todo momento, si deseas que ese rastro nunca se vaya a volver contra ti. He visto auténticos dramas de amigos y conocidos que escribieron cosas en las redes en plena borrachera, que ya al día siguiente le pasaron factura. Hay personas despedidas de su trabajo solo por comentarios inadecuados en las redes.


Antes de escribir, piensa siempre. Parte de tu curriculum vitae está en la nube. Cuídalo.

viernes, 12 de febrero de 2016

Los ciclos biológicos

El pasado 1 de Noviembre de 2015 escribí un post sobre los biorritmos, explicándolos y cómo calcularlos, que parece ser que tuvo un impacto positivo en las lecturas.

Una variante de este tema, totalmente distinta, es la de considerar los relojes biológicos del ser humano, como es el caso de los ciclos circadianos.

Las personas regulamos las funciones de nuestro organismo a través de estos relojes internos, y otros más concretos y circunscritos a determinadas partes u órganos.

Los ciclos circadianos, de las palabras latinas circa, (alrededor) y diem, por día de 24 horas, son los que controlan las funciones biológicas que se dan en nuestro organismo durante las 24 horas del día. Tienen ritmos diurnos y nocturnos influidos, entre otras cosas por la luz y la temperatura. La ubicación de este “reloj” se sitúa en el hipotálamo

En concreto, hay una rama conocida como cronobiología que estudia los ritmos diarios y su relación con las funciones corporales.

Uno de los estímulos principales es la luz que ayuda a sincronizar la producción de melatonina y serotonina, hormonas que inducen el sueño y generan una sensación de tranquilidad y bienestar, y que aumentan por la noche para preparar al individuo para  dormir. Esta hormona disminuye por la mañana que es cuando se incrementa el nivel de cortisol, que le da al cuerpo la energía necesaria para empezar una nueva jornada.

Por la noche también se estimula la producción de la hormona del crecimiento, la prolactina, el estradiol, la hormona folículo estimulante (HFS),  la hormona estimulante de la tiroides (TSH), y la hormona luteinizante (LH), que tienen un papel bastante importante en el crecimiento y reproducción.

Al llegar la mañana, la luz percibida por el ojo envía una señal al hipotálamo provocando que la glándula pineal disminuya la producción de melatonina y serotonina, y aumente la producción de hormonas estimulantes como el cortisol, la adrenalina, dopamina y noradrenalina, provocando de nuevo el estado de alerta en nuestro organismo, aumentando la capacidad de concentración, una subida de energía física y la mejora en la  capacidad para resolver problemas. Aumenta la presión arterial por la mañana, así como se potencia el metabolismo, y hay un mejor control de la insulina segregada en el páncreas.

Mediante el estudio de estos ciclos vitales, sabemos que la mejor hora para hacer ejercicios de resistencia y pruebas de fuerza se sitúa entre las cinco de la tarde y las ocho de la noche. El ritmo del corazón es más alto, los músculos están extendidos y fuertes, y los pulmones son más eficientes.

Según estos estudios se sabe que las primeras horas del día no son buenas para aprender física, química y matemáticas, siendo más apropiadas a partir de las diez de la mañana. Las primeras horas de la mañana, de madrugada, son las mejores horas para todo tipo de procesos creativos, mientras que la mejor hora para una siesta se sitúa en torno a las tres de la tarde, según la experiencia derivada de los análisis realizados.

Estos ciclos circadianos determinan el porqué las personas observan que por la noche los dolores de artritis son más fuertes y también se dan más crisis de asma, pues al disminuir los niveles de cortisol se produce un impacto negativo para las vías respiratorias. La relajación, al prolongarse en el tiempo, hace que baje el umbral del dolor, por lo que éste aumenta por la noche. Además, después de la medianoche el ritmo de la respiración baja bastante, lo que hace más lento el proceso respiratorio de aceptar oxígeno y expulsar CO2.

Según lo estudiosos de la cronobiología por la mañana temprano aumenta la presión arterial, la sangre se vuelve más viscosa y los vasos sanguíneos son más rígidos, por lo que si le sumamos el aumento creciente del estrés, es por lo que en esos momentos estamos más vulnerables a un infarto.

Un estudio publicado en la revista Chronobiology dice que los medicamentos para la hipertensión se deben tomar por la noche mientras que los antibióticos se deberían  ingerir idealmente por la mañana porque el sistema inmunológico tiene su pico más alto por la tarde, complementando la acción matutina del antibiótico. Estos estudios también han comprobado que la hora en que se administra la quimioterapia influye para aumentar su efectividad y reducir los efectos secundarios.

Expertos japoneses hicieron otros estudios en los que se descubrió que la cantidad de  desayuno y la hora en la que se toma influyen sobre los niveles de azúcar durante el día por lo cual no desayunar aumenta el riesgo de diabetes.

Comer a unas horas u otras tiene consecuencias importantes en el organismo. Comer durante la noche genera riesgo de diabetes tipo 2 debido a que a esa hora la tolerancia a la glucosa es más baja. Las horas recomendadas por los expertos para las comidas se sitúan entre las seis de la mañana y las seis de la tarde.


Me gustaría haber logrado convencer a los lectores de lo importantes que son los ciclos biológicos en las personas, sobre todo los ciclos circadianos, y la importancia también de conocerlos y, en la medida de lo posible, actuar de acuerdo con los descubrimientos que se vayan haciendo sobre este tema. Por el momento todo son descripciones de las cosas que se van descubriendo, sobre todo experimentalmente, y personalmente no soy ningún experto en este tema, aunque sí en los biorritmos.  Merece la pena estar al día de estos avances, pero para nada ser hipocondríaco.