Hace
ya varios años que Bill Gates habló de una cercana era sin papeles, en su libro
“Los Negocios en la Era Digital”. Pero, ¿cómo no? lo hizo en un libro impreso
en papel. Han pasado 10 años, y esa era aún está por llegar porque seguimos
teniendo tendencia a imprimir todo lo que vamos de leer, incluso cuando procede
de Internet.
Excepto
los millennials, (también conocida como generación Y), que es una generación
que ha nacido y evolucionado con Internet y todos los aparatos concernientes,
el resto de la gente parece que prefiere leer en papel. De todas formas, contra
el papel se han reunido varias circunstancias, y unidas hacen que el papel vaya
desapareciendo del entorno de la escritura, sustituyéndose por la lectura
electrónica.
Aún
en estos tiempos la gente tiende a imprimir incluso algunas de las cosas que
reciben electrónicamente, como los emails, por ejemplo. Todavía es muy
frecuente recibir al final de los emails algo como “Piense antes de imprimir
este mail si realmente necesita hacerlo. Contribuya a cuidar el medio
ambiente”. Recuerdo que cuando yo les enviaba a mis alumnos los apuntes de las
sesiones en forma electrónica, ellos terminaban en un buen porcentaje de los
mismos, imprimiendo los apuntes, en lugar de estudiarlos y conservaros
electrónicamente. Cuando les preguntaba porqué, muchos me decían que así
estudiaban mejor.
Aunque
con el uso de Internet los hábitos de búsqueda de información han cambiado, lo
cierto es que finalmente, para su uso posterior, (un estudiante, un
profesional), se termina imprimiendo lo encontrado en el buscador, por lo que
el cambio de hábitos con la llegada de Internet es grande, pero no definitivo
en lo referente a leer en forma impresa. Claro que, con el uso del ordenador ya
desde la escuela, poco a poco la tendencia cambiará, y leer en la pantalla
deberá ser suficiente.
Pero
teniendo en cuenta el impacto ambiental y ecológico, que juega a favor de
limitar el uso del papel, los fuertes avances en el almacenamiento barato de la
información, las ventajas del almacenamiento en la red, (en la nube, como se
suele decir), todo juega a favor de la electrónica, de acostumbrarnos a leer en
formato electrónico.
Historia
Será
una sorpresa para muchos, pero el auténtico nacimiento del libro electrónico
fue en España en 1949, creado por una maestra: Ángela Ruiz Robles. El hecho de
que en España nadie decidiese invertir en este invento, unido a que la maestra
no quiso vender la patente a varias empresas estadounidenses porque quería que
se quedase en España, ha hecho que no sea conocido y hasta finales de siglo no
se haya popularizado el libro electrónico.
El
objetivo de este libro era facilitar la vida e los alumnos en clase. Este dispositivo
constaba de dos partes, en la izquierda incorporaba una serie de abecedarios en
diferentes idiomas que mediante una ligera presión sobre el pulsador mostraban
las letras deseadas formando palabras o frases. En la parte inferior de los
abecedarios esta enciclopedia disponía de una zona con estuche para guardar las
asignaturas y un espacio de donde escribir o dibujar. En la parte de la derecha
se encontraban las diferentes asignaturas tras una lámina transparente e
irrompible y con una luz para que los textos se pudieran leer en la oscuridad.
Como se puede ver, todo un logro para esa fecha.
Buscando
un paso adelante, en 1971 se creó el proyecto Gutenberg, de Michael Hart, de
digitalización de libros ya existentes con el fin de formar una biblioteca
digital de acceso gratuito. En 1995, la venta de ebooks a través de Internet
por parte de Amazon, fue un buen avance, aunque había que pagar por ellos. A
partir de 1996 se crearon diversos dispositivos diseñados para leer libros
electrónicos, los e-readers que fueron avanzando hasta ser inalámbricos y
portátiles. La creación en 2002 de la e-ink o tinta electrónica hizo más cómoda
su lectura al no necesitar iluminación posterior para leer. En 2007 fue de
nuevo Amazon quién dio una vuelta más de tuerca a este tema creando el Kindle,
que ya en aquellos momentos constaba de teclado, conexión WiFi, memoria de 256
Mb y capacidad para 200 libros. Ahora es mucho más potente. Costaba 399
dólares. Cuando Amazon le dio ese empujón con la creación del Kindle, empecé a
creer en un cierto porvenir del libro no escrito en papel.
Actual
Según
algunas encuestas en España había en 2012 más de 5 millones de dispositivos (entre
tabletas y e-readers), con una cuota de mercado de un 1% del total. Se estima
que la cuota de mercado de los libros electrónicos en 2013 estará en torno al 3%,
(para los libros de ficción se estima que en torno al 8 %), y para 2015 el 15%
del total se estimó que venía de la venta de libros electrónicos. Los libros de
ficción podrían estimarse en alrededor del 70 % de las ventas de todos los libros
electrónicos.
La
crisis económica puede ser parcialmente responsable de una evolución positiva
del libro electrónico, puesto que se pueden encontrar libros electrónicos a
precios más bajos de promedio que en las versiones impresas. En Kindle España
la mitad del catálogo de ebooks Kindle español ofrece libros digitales a un
precio promedio de venta de 4.55 €, a lo que hay que añadir un número creciente
de libros más cortos a un precio de 0,99 € y 1,99 €. En sólo un año, Amazon amplió
la lista de ebooks españoles de 22.000 a 48.000 títulos.
Apple
es el líder del mercado español de ebooks con una cuota del cercana al 40%,
seguido de la tienda de Kindle Amazon con un 30%. La Casa del Libro ofrece casi
50.000 títulos de libros electrónicos, captando una cuota de mercado del 15% en
España. La filial española de FNAC, y El Corte Inglés, tienen cada uno una
cuota de mercado en torno al 5% del mercado español.
En
2012 Planeta hizo una alianza con Telefónica para una plataforma conjunta de
libros electrónicos como respuesta a Amazon en el mercado español.
Como
colofón, quiero comentar que yo tengo en casa muchas estanterías llenas de libros,
ya que con 3 libros publicados en papel y uno en ebook, tengo que reconocer que
los libros son una de mis pasiones. Cuando los miro en la estantería pienso que
si realmente dentro de unos años esas estanterías sólo estarán cargadas de
adornos, esculturas o recuerdos de viajes… porque los libros, todos los que
ahora tengo, incluidas las enciclopedias, cabrán físicamente en el espacio que
ahora mismo tan sólo me ocupa El Quijote.
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