martes, 19 de abril de 2016

Libros sin papel

Hace ya varios años que Bill Gates habló de una cercana era sin papeles, en su libro “Los Negocios en la Era Digital”. Pero, ¿cómo no? lo hizo en un libro impreso en papel. Han pasado 10 años, y esa era aún está por llegar porque seguimos teniendo tendencia a imprimir todo lo que vamos de leer, incluso cuando procede de Internet.  

Excepto los millennials, (también conocida como generación Y), que es una generación que ha nacido y evolucionado con Internet y todos los aparatos concernientes, el resto de la gente parece que prefiere leer en papel. De todas formas, contra el papel se han reunido varias circunstancias, y unidas hacen que el papel vaya desapareciendo del entorno de la escritura, sustituyéndose por la lectura electrónica.

Aún en estos tiempos la gente tiende a imprimir incluso algunas de las cosas que reciben electrónicamente, como los emails, por ejemplo. Todavía es muy frecuente recibir al final de los emails algo como “Piense antes de imprimir este mail si realmente necesita hacerlo. Contribuya a cuidar el medio ambiente”. Recuerdo que cuando yo les enviaba a mis alumnos los apuntes de las sesiones en forma electrónica, ellos terminaban en un buen porcentaje de los mismos, imprimiendo los apuntes, en lugar de estudiarlos y conservaros electrónicamente. Cuando les preguntaba porqué, muchos me decían que así estudiaban mejor. 

Aunque con el uso de Internet los hábitos de búsqueda de información han cambiado, lo cierto es que finalmente, para su uso posterior, (un estudiante, un profesional), se termina imprimiendo lo encontrado en el buscador, por lo que el cambio de hábitos con la llegada de Internet es grande, pero no definitivo en lo referente a leer en forma impresa. Claro que, con el uso del ordenador ya desde la escuela, poco a poco la tendencia cambiará, y leer en la pantalla deberá ser suficiente.

Pero teniendo en cuenta el impacto ambiental y ecológico, que juega a favor de limitar el uso del papel, los fuertes avances en el almacenamiento barato de la información, las ventajas del almacenamiento en la red, (en la nube, como se suele decir), todo juega a favor de la electrónica, de acostumbrarnos a leer en formato electrónico.

Historia

Será una sorpresa para muchos, pero el auténtico nacimiento del libro electrónico fue en España en 1949, creado por una maestra: Ángela Ruiz Robles. El hecho de que en España nadie decidiese invertir en este invento, unido a que la maestra no quiso vender la patente a varias empresas estadounidenses porque quería que se quedase en España, ha hecho que no sea conocido y hasta finales de siglo no se haya popularizado el libro electrónico.

El objetivo de este libro era facilitar la vida e los alumnos en clase. Este dispositivo constaba de dos partes, en la izquierda incorporaba una serie de abecedarios en diferentes idiomas que mediante una ligera presión sobre el pulsador mostraban las letras deseadas formando palabras o frases. En la parte inferior de los abecedarios esta enciclopedia disponía de una zona con estuche para guardar las asignaturas y un espacio de donde escribir o dibujar. En la parte de la derecha se encontraban las diferentes asignaturas tras una lámina transparente e irrompible y con una luz para que los textos se pudieran leer en la oscuridad. Como se puede ver, todo un logro para esa fecha.

Buscando un paso adelante, en 1971 se creó el proyecto Gutenberg, de Michael Hart, de digitalización de libros ya existentes con el fin de formar una biblioteca digital de acceso gratuito. En 1995, la venta de ebooks a través de Internet por parte de Amazon, fue un buen avance, aunque había que pagar por ellos. A partir de 1996 se crearon diversos dispositivos diseñados para leer libros electrónicos, los e-readers que fueron avanzando hasta ser inalámbricos y portátiles. La creación en 2002 de la e-ink o tinta electrónica hizo más cómoda su lectura al no necesitar iluminación posterior para leer. En 2007 fue de nuevo Amazon quién dio una vuelta más de tuerca a este tema creando el Kindle, que ya en aquellos momentos constaba de teclado, conexión WiFi, memoria de 256 Mb y capacidad para 200 libros. Ahora es mucho más potente. Costaba 399 dólares. Cuando Amazon le dio ese empujón con la creación del Kindle, empecé a creer en un cierto porvenir del libro no escrito en papel.

Actual

Según algunas encuestas en España había en 2012 más de 5 millones de dispositivos (entre tabletas y e-readers), con una cuota de mercado de un 1% del total. Se estima que la cuota de mercado de los libros electrónicos en 2013 estará en torno al 3%, (para los libros de ficción se estima que en torno al 8 %), y para 2015 el 15% del total se estimó que venía de la venta de libros electrónicos. Los libros de ficción podrían estimarse en  alrededor del 70 % de las ventas de todos los libros electrónicos.

La crisis económica puede ser parcialmente responsable de una evolución positiva del libro electrónico, puesto que se pueden encontrar libros electrónicos a precios más bajos de promedio que en las versiones impresas. En Kindle España la mitad del catálogo de ebooks Kindle español ofrece libros digitales a un precio promedio de venta de 4.55 €, a lo que hay que añadir un número creciente de libros más cortos a un precio de 0,99 € y 1,99 €. En sólo un año, Amazon amplió la lista de ebooks españoles de 22.000 a 48.000 títulos.

Apple es el líder del mercado español de ebooks con una cuota del cercana al 40%, seguido de la tienda de Kindle Amazon con un 30%. La Casa del Libro ofrece casi 50.000 títulos de libros electrónicos, captando una cuota de mercado del 15% en España. La filial española de FNAC, y El Corte Inglés, tienen cada uno una cuota de mercado en torno al 5% del mercado español.

En 2012 Planeta hizo una alianza con Telefónica para una plataforma conjunta de libros electrónicos como respuesta a Amazon en el mercado español.


Como colofón, quiero comentar que yo tengo en casa muchas estanterías llenas de libros, ya que con 3 libros publicados en papel y uno en ebook, tengo que reconocer que los libros son una de mis pasiones. Cuando los miro en la estantería pienso que si realmente dentro de unos años esas estanterías sólo estarán cargadas de adornos, esculturas o recuerdos de viajes… porque los libros, todos los que ahora tengo, incluidas las enciclopedias, cabrán físicamente en el espacio que ahora mismo tan sólo me ocupa El Quijote.

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