martes, 22 de diciembre de 2015

Navidad moderna

Estoy mirando sobre mi mesa el número de tarjetas de felicitación navideñas que he recibido este año. Sólo hay una. Hace un año eran 20 y hace dos años se acercaban al centenar, y necesitaba bastante espacio, porque siempre tenía la costumbre de ponerlas en el despacho, ayudando a decorar el espíritu de la Navidad.

Este año las que han sobrepasado el centenar, (con mucho), son las felicitaciones recibidas por medios electrónicos, bien sean por email o por la redes sociales. Y yo mismo, este año hasta ahora no he enviado ningún Christmas por correo ordinario, pero he enviado más de 300 felicitaciones de Navidad mediante correos electrónicos y mediante los Social Media. Lo que llamamos en el argot mundo 2.0. Son felicitaciones frescas e instantáneas. Yo elijo el momento, y al instante están disponibles ante los ojos de mis amigos en red.

Yo pensaba que las celebraciones tradicionales como es el caso de la Navidad, son las más reacias a ser engullidas por el sistema moderno. La cestas de Navidad, (sobreviviendo como pueden a la crisis), y las tarjetas de felicitación, acompañando, o no, a regalos navideños empresariales son un mundo difícil de dejar. (Tengamos en cuenta que no puedo mandar un jamón 2.0).

Cuando nació Internet sabíamos que había amanecido una nueva era. Pero entonces ni llegábamos a comprender lo lejos que llegaría y lo que podría modificar nuestra forma de vivir y, sobre todo, de interactuar con los demás.

Los amigos internautas tal vez no sean el mismo tipo de amigo que nuestros amigos de siempre, los ahora llamados 1.0. Con estos compartimos confidencias, los tenemos a nuestro lado, y son desde siempre.

¿Pero qué estoy diciendo? Con los amigos internautas, los 2.0, a veces se comparten más confidencias aún, y están tan a nuestro lado, que si tenemos insomnio y necesitamos hablar, tecleando un poco en nuestro ordenador encontraremos uno de nuestros amigos 2.0, que posiblemente estará en las antípodas, donde están despiertos en nuestras horas de sueño, pero que es seguro que estará ahí, te contestará y te ayudará en tus horas de insomnio.

Pensándolo bien, a lo mejor no está tan mal lo del 2.0, lo de la nube, el Social Media y todo eso. Maravillosa la tecnología. Realmente, está bastante bien.


Sin embargo, aunque es posible que estos nuevos amigos virtuales están muchas veces ahí, etéreos, una cosa es segura: no puedo tomarme un café con ellos ni invitarles a comer porque no son tangibles la mayor parte de las veces. Están en las nubes...

lunes, 2 de noviembre de 2015

Las necesidades personales



La pirámide de Maslow procede su obra “Teoría sobre la motivación humana”, y nos describe una escala ascendente de cinco tipos de necesidades, de forma que hasta no tener cubiertas las inferiores no se puede o no tiene sentido acceder a las superiores.

El primer nivel de esta pirámide es el cumplimiento de las necesidades más básicas, como son las fisiológicas, necesarias para mantener la salud, tales como respirar, beber y comer. En este nivel tenemos también la necesidad de dormir, descansar y el mantenimiento de las constantes vitales. Este nivel establece un mínimo necesario sin el cual difícilmente puede llegarse a otros niveles. Esto resulta lógico, porque si las personas no tienen cubiertas estas necesidades mínimas, todos sus esfuerzos se centrarán en lograr alcanzarlas, y es impensable tener ni un remoto acercamiento a los siguientes niveles. Por desgracia, en algunas situaciones de muchos países del mundo las personas se pasan mucha o gran parte de su vida intentando lograr tener cubiertas las mismas, es decir, alcanzar al menos este nivel.

El segundo nivel de la pirámide son las necesidades de seguridad y protección. Es la necesidad de sentirse seguro y protegido, necesidad que surge tras una estabilidad en el primer nivel, una vez cubiertas las necesidades fisiológicas. Esta necesidad de sentirse protegido alcanza a la salud, la integridad física, la seguridad en el trabajo, seguridad de los ingresos y recursos vitales, así como una seguridad personal, familiar y de la propiedad. Es decir, cuando las personas logran tener cubiertas las necesidades descritas en el primer nivel, inmediatamente van a buscar la seguridad, desde la propia seguridad física hasta el aseguramiento de la salud y de los ingresos para poder subsistir. Esto implica la seguridad en el trabajo, como medio de obtención de los ingresos, que suele complementarse con el deseo de tener una casa en propiedad, en este segundo nivel.

El tercer nivel de la pirámide son las necesidades de afiliación y afecto, que tienen relación con el desarrollo afectivo de las personas. Aquí encontramos la asociación, participación y aceptación. Este nivel proviene de la necesidad de las  personas de relacionarse, tener una familia, tener amigos, formar parte de una comunidad o de alguna organización social. Estas necesidades van desde el compañerismo, hasta la amistad y el amor. La creación de una familia puede ser una consecuencia directa de haber tenido cubiertas las necesidades del nivel anterior, siendo la mínima célula a considerar dentro de los sentimientos de afiliación y afecto.

Además de la creación de una familia, una ampliación lógica de los sentimientos de afiliación y afecto continuaría con la creación y mantenimiento de amigos, vecinos y comunidades. Los lazos de amistad se crean por afinidades entre personas, pero los vecinos se crean por coincidencias locales. Esas mismas coincidencias locales crean necesidades localizadas, razón por la cual existen las comunidades de vecinos, que se necesitan y se crean para la resolución de problemas surgidos de la convivencia.  Igualmente ocurre con la creación de asociaciones, tales como las de padres y alumnos en los colegios, para solventar los problemas surgidos de la convivencia en las clases, entre los alumnos, y entre los mismos y sus profesores o directores. Formando parte también los padres de estas asociaciones, se logran todos los puntos de vista necesarios para una mejor convivencia.

Un paso más son las asociaciones de antiguos alumnos, o de antiguos empleados en las empresas. Las asociaciones deportivas o clubes, también nacen de esta necesidad de las personas por la necesidad de afecto o pertenencia, independientemente de que los fines de los clubes puedan ser lucrativos o no. El grado teóricamente más perfecto dentro de este nivel, aparte de la familia, lo constituyen los lazos de amistad.

En el cuarto nivel tenemos a la necesidad de estima o reconocimiento, con dos niveles descritos por Maslow: baja y alta. La necesidad baja es la necesidad del respeto de los demás, la necesidad de lograr un estatus, fama, gloria, reconocimiento, atención, reputación, dignidad e incluso dominio.

La necesidad alta engloba a las necesidades de respeto hacia uno mismo, incluyendo aspectos como la autoconfianza, competencia, logros personales, independencia y libertad. Cuando no se logra este nivel, en su categoría alta especialmente, pueden surgir los sentimientos de inferioridad y autoculpa. Hemos de hacer notar que, con todo lo difícil que pueda parecer el logro del nivel más bajo de necesidades, lograr el nivel de estima respecto a nosotros mismos, (autoestima), es muchísimo más difícil.

No es fácil en este mundo lograr que los demás nos otorguen su respeto, y menos aún lograr lo que se llama fama. Lograr un reconocimiento, atención o cierta reputación puede ser alcanzable, sobre todo si dominamos alguna especialización o habilidad. Pero si lograr convencer a los demás de nuestras habilidades es complejo, lo cierto es que es más fácil que convencernos a nosotros mismos.

Tal vez por esta razón, Maslow consideró un nivel más alto de este cuarto nivel: el respeto hacia uno mismo, la autoconfianza, nivel de competencia, logros personales, independencia y libertad. Especialmente, las sensaciones reales de independencia y libertad son difíciles de conseguir, aunque una personalidad madura y equilibrada puede llegar a sentirse independiente y libre, incluso llegar a pensar que ha alcanzado los logros personales propuestos, pero es un logro al alcance de muy pocas personas. Es decir, este es un nivel muy difícil de completar, aunque teóricamente es posible.

El quinto nivel de las necesidades descrito por Maslow se refiere a la necesidad de autorrealización, más complejo y al que Maslow definió de varias formas, como “motivación de crecimiento” y “necesidad de ser”. Además de autorrealización se trata de ser “todo lo que se pueda ser”, de completarse al máximo como persona. Estas son las necesidades más elevadas en una persona. Su logro significa el darle un sentido a la vida y, a diferencia de los cuatro anteriores, no nos quedamos satisfechos una vez que hemos alcanzado este nivel, sino que se puede llegar a ser cada vez más exigente. Indudablemente, para llegar a este nivel, es preciso tener cubierto los cuatro niveles anteriores, al menos hasta un punto razonable que los haga parecer satisfechos.


De hecho, los cuatro primeros niveles de necesidades son llamados por Maslow ”necesidades de déficit”, mientras que al quinto nivel lo llamó, además de autorrealización como “necesidad de ser”. La principal diferencia es que las necesidades de déficit pueden ser satisfechas, mientras que la necesidad de ser es algo permanentemente en crecimiento. Tal es así que el propio Maslow estima que tan sólo un 2% de la humanidad podría estar realmente autorrealizada.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Los biorritmos


Este blog lo tengo diferenciado de mi otro blog sobre marketing. El de marketing está destinado a enseñar sobre marketing, aprender y a intentar que se convierta en un punto de convergencia para los interesados en marketing.

Este blog es más personal, lo tengo más descuidado por cierta falta de tiempo, y aún así  tiene un buen número de visitas. Para los que lo conozcáis o hayáis leído los post anteriores, recordareis, que fueron temas de conocimiento general o divulgación, tales como el subconsciente, el año bisiesto, el punto de encuentro y las ovejas y el emprendedor. En todos ellos, me habéis comentado que son temas que no se conocía del todo y está explicado con claridad.

En este quinto post hablamos de los Biorritmos. Sé que la mayoría habréis oído hablar de ellos, pero si tener un conocimiento exacto de lo que son, y como se calculan para cada persona.

Todas las personas tenemos unos ritmos internos, que comienzan en el momento de nacer y luego llevan una cadencia exacta, según los cálculos de expertos, y que son los siguientes:

        Físico – Dura 23 días, e influye en la parte de nuestra fortaleza y vigor
        Emocional – Dura 28 días, e influye en las emociones y nuestro ánimo
        Intelectual – Dura 33 días, e influye en nuestro intelecto y sus capacidades

Desde que nacemos, los ciclos pasan por cuatro etapas clave: Punto cero, punto máximo, punto de cruce, punto mínimo, y vuelta al cero. Para entenderlo, hay que ver una sinusoide.

Sabiendo que el ciclo físico dura 23 días, el ciclo de cruce con la línea horizontal es el comienzo. Al llegar al punto máximo de arriba, se estará en la fase de mayor vigor y fuerza, en el nuevo cruce, es un punto crítico, y es un día “conflictivo”, que luego pasa a su punto mínimo, abajo del todo, donde el vigor es mínimo, y vuelve al punto de partida cruzándose con el eje horizontal. Entre medias, la parte del seno superior (+) es favorable y se está bien, hasta el cruce con el eje. Luego desciende la curva, y se encuentra el punto mínimo, en lo más bajo, con la menor fuerza o vigor. Durante esa fase descendente negativa, (señalada con (-) en la curva se está con fuerzas mermadas. Luego llega el cruce, y vuelta a empezar.

El mismo ciclo, con iguales características, lo encontramos en los ciclos emocional, e intelectual.

¿Cómo calcular los biorritmos propios, o de otra persona? Partiendo siempre de la fecha de nacimiento, crearemos un ciclo para cada biorritmo, para lo que hay que calcular los días vividos por la persona desde que nació hasta hoy. Esa cantidad de días se dividirá por 23, para el ciclo físico, por 28 para el ciclo emocional, y por 33 para el ciclo intelectual. Según en que fase de la curva te encuentres, sabes como estás, o cómo vas a estar en un fecha determinada, (que vas a tener una reunión, un examen, una operación…).

Vamos a poner un ejemplo. Para entenderlo bien, cogeremos una persona que haya nacido hace poco, por ejemplo, el 22 de Marzo de 2015. Desde el nacimiento, la persona ha vivido hasta hoy, 1 de Noviembre de 2015, un total de 225 días.

Para ver cuales son sus biorritmos hoy, tomamos los 225 días y lo dividimos por 23, por 28, y por 33.

225 dividido por 23 da 9 ciclos y 18 días del ciclo actual. Esto lo sitúas en la sinusoide y te dará el punto exacto. Pero para quitarle hierro al asunto y hacerlo muy fácil, ya que lo que quieres saber es cómo estás, hacemos lo siguiente: 23:4 = 5,75. El punto máximo lo tienes cruce crítico lo tienes al día 11,5, el punto mínimo está en 17,25 desde cero y como estás en el día 18, entiendes que estás en la parte de debajo de la curva, comenzando a ascender. En definitiva, estás en negativo, con fuerzas mermadas.

Hagamos lo mismo con el ciclo emocional, el más fácil por ser par y con los cuartos de ciclo muy claros.

225 dividido por 28 da 8 ciclos y 1 día del siguiente ciclo. Por lo tanto, estás en el primer día del ciclo, en la parte de arriba de la curva, y eso significa buen día, buena disposición a conectar con personas, buen carácter.

Y ahora, lo terminamos con el ciclo intelectual, que es el ciclo más largo. Tomamos 225 y lo dividimos por 33, lo que da 6 ciclos y 27 días, lo que te indica que estás en la parte negativa de la curva, ascendente, y muy cerca del punto de cruce, que está seis días más tarde. En consecuencia, estás en fase negativa.

En resumen, en este día concreto estás negativo en lo físico, bastante positivo en lo emocional, (posiblemente el que más influye), y negativo ascendente en el intelectual.

Un día muy normalito, aunque más bien con limitaciones (teóricas), en lo físico e intelectual, aunque muy bien en lo referente al estado anímico.

Esto lo he hecho lo más sencillo posible, aunque no lo es. Para ver como estás te valen estas anotaciones con aproximaciones. Para verlo seriamente, deberías trazarte las tres curvas sinusoidales, y poner el punto exacto en el que estás en este día.


Como puede resultar complejo, quedo a vuestra disposición para aclarar y ampliar lo que sea necesario. Para eso están los comentarios.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Las ovejas y el emprendedor






Esta mañana he salido algo tarde, y el rebaño de ovejas se veía más adelante, en el camino de circunvalación del pueblo. Me gusta ver pasar las ovejas, desde el campo donde pastan, junto a casa, hacia su redil, como todas las mañanas, y charlar unos minutos con el pastor, y acariciar brevemente al perro que las guía. Este perro se ha hecho amigo de mi perrita, y se olfatean unos segundos. Luego cada uno va a lo suyo. 

Como uno no puede evitar liberarse del todo de la profesión a la que se dedica, mentalmente comparé el rebaño de ovejas con una empresa, especialmente, si es de un emprendedor. 

Se lo comentaba a un amigo, y lo primero que me dijo fue: “parece que tienes una pobre imagen de una empresa. Para mí un rebaño de ovejas se produce una sensación de servilismo, de seguimiento, y esa no es mi imagen de una empresa, y menos aún si estamos hablando de un emprendedor”. 

Recordando la veces que he utilizado esta imagen comparativa en mis charlas y clases, me apresuré a explicarle porqué he asociado esta mañana al rebaño de ovejas con una empresa. 

Como hoy no he llegado a tiempo de verlas salir, y hablar con el pastor, al ver la silueta de todo el rebaño, ocupando todo el camino, pero viéndolas todas en varias filas andando en una misma dirección, y con el perro cerrando los flancos del rebaño, y el pastor delante, y confiado, ya que no se vuelve ni una sola vez a mirar hacia atrás, la imagen comparativa ni puede ser más real. Si viene algún tractor que necesita pasar por el mismo camino, un par de silbidos del pastos a su perro, y éste las reagrupa en una fila estrecha, para que el camino que de expedito. Tan pronto como el tractor ha terminado de pasar, el perro hace algo a su alrededor que hace que todas las ovejas se expandan de nuevo ocupando todo el camino. 

No parece muy necesario hacer las equiparaciones, pero como es mi blog y no conozco a todos los que me leen, creo oportuno describir algo que todos estaréis pensando, por su lógica evidente.

Las ovejas constituyen el cuerpo productivo de la empresa: aportan su trabajo, que en este caso son los productos: lana leche y queso, básicamente. 

El perro, o los perros, conducen a la fuerza laboral o cuerpo productivo, de la forma más conveniente para que las ovejas lleven el camino correcto y realicen sus funciones de toma de aire y sol, alimentarse, caminar para una mejor salud y para cumplir sus objetivos. 

El pastor, llegados a este punto, delega con bastante tranquilidad las funciones de guía en su(s) perro(s). 

Sin embargo, la labor del líder principal en el grupo, el gerente, o el pastor en este caso, es imprescindible y fundamental. Los líderes de grupo, perros, simplemente hacen lo que el gerente, pastor, le ha enseñado a hacer. El propietario ha comprado y criado las ovejas, y luego pone los medios para que crezcan adecuadamente y produzcan los beneficios esperados. 

Luego… todo debería rodar sólo. No obstante, el gerente sigue siendo necesario. Los líderes secundarios hacen que la maquinaria ruede sola, pero los silbidos del pastor son necesarios en caso de que aparezca un tractor u otro vehículo, y sea necesaria una  variación momentánea en la formación. 

También el propietario se encarga de las nuevas adquisiciones y de comprobar que se cumplen  las fechas de esquilar las ovejas, el ordeño diario y la fabricación de queso, aunque sean labores del gerente. 

Todo este conjunto, debidamente creado y engrasado, funciona adecuadamente, con el respeto hacia el valor de las labores de cada uno. 

Y todo esto ha surgido porque esta mañana he visto pasar, a lo lejos, el rebaño de ovejas de todos los días, con su perro y su pastor. 

domingo, 13 de septiembre de 2015

El punto de encuentro (Meeting Point)


El punto de encuentro (Meeting Point)
Es posible que el título de este post no oriente demasiado sobre su contenido. Cuando hablo de punto de encuentro, en este caso concreto me estoy refiriendo a algo tan concreto y fácil de identificar en el cielo como es el planeta Venus.

Como tal vez la mayoría conozca, el elemento más brillante en el cielo, tras el sol, por descontado, y la luna llena, no es una estrella, sino un planeta, es Venus.

A los efectos de este post, poco nos importa si es estrella, satélite o lo que realmente es, un planeta. Lo cierto es que, durante siglos, los pasados y los que vendrán, las personas han utilizado a Venus como un punto de referencia concreto, para recordarse cuando están separados.

Más en concreto, es muy frecuente que los novios, los enamorados de cualquier tiempo, utilicen a Venus como referencia. Es obvio que cuando están juntos contemplen a Venus, e incluso le digan aquello de “nuestra estrella”. Sin embargo, me atrevo a decir que la mayoría de los enamorados han dicho eso de: “si algún día estamos en distintos lugares, miraremos al cielo, al cielo del atardecer y mirando a Venus sabremos que seguimos unidos”, por ese punto de encuentro, donde convergen las miradas de ambos.

Para ver a Venus hemos de mirar hacia el Oeste, al atardecer, siendo el elemento más brillante que existe en el cielo a esas horas. Para los más madrugadores, recordar que también es el elemento más brillante en los momentos cercanos al amanecer. No en vano, a Venus se le denomina como el lucero del Alba, o la estrella del atardecer. En el caso del alba, lo encontraremos mirando hacia el Este.

Mirar hacia el cielo, en cualquier noche, situándonos en una zona oscura y libre de luces o reflejos, nos impresiona siempre, y nos da una hermosa sensación de grandeza e inmensidad.

Por eso resulta más interesante, cuando en los paseos vespertinos de las personas, sean enamorados o simplemente amigos, se habla de que “en Venus tendremos para siempre nuestro punto de encuentro”, estemos donde estemos, estaremos creando un vínculo duradero de continuidad. Siempre pensaremos, mirando a Venus si, tal vez,  simultáneamente el otro lo estará mirando también.

Es posible que aquel amor ya haya muerto, no en vano es muy escaso el porcentaje de personas que sigue toda la vida con su primer amor, pero es posible que, en algunos casos, una mirada nostálgica a Venus, nos devuelva por unos instantes al pasado. A un pasado que ya ha desaparecido, que tal vez, lo más probable, ya no signifique nada, pero si Venus es capaz de obrar el milagro de reunir a dos corazones en el recuerdo, habrá valido la pena, incluso aunque aquel amor ya se haya convertido incluso en odio.

Lo bueno de Venus es que es de todos y no es de nadie. Ante un nuevo amor, o ante cualquier nuevo amigo que se marcha de viaje, Venus va seguir siendo, también en este caso, el punto de encuentro.


lunes, 10 de agosto de 2015

El año bisiesto

El año bisiesto


Me ha surgido repetidas veces el tema de los años bisiestos en diversos entornos de discusión por lo que, tras documentarme debidamente, paso a exponerlo en detalle por si sirve de referencia a algunas personas.

Previamente a Julio César, los años eran todos de 365 días. Sin embargo, la Tierra tarda 5 horas, 48 minutos y 48 segundos más en dar la vuelta al sol, (un año), lo que supone que cada 4 años se acumulaba un atraso de casi un día.

Por esta razón, Julio César mandó añadir un día cada cuatro años, naciendo así el año bisiesto. (Lo de bisiesto viene de "sexto de las calendas", que en esas ocasiones era dos veces sexto, y se le llamó bisiesto.

Si hubieran sido seis horas justas lo que excedía, el cálculo hubiera sido perfecto, pero al sobrar 11 minutos cada año, que son casi un día cada 100 años con el anterior esquema del año bisiesto, hubo de hacerse una compensación adicional, bastante aproximada y muy inteligente, que consistió en que cada cuatro años uno de ellos no se hacía bisiesto, y como criterio se tomó el siguiente: cada años de centena, los divisibles por 4 en sus 2 primeras cifras de la centena, son bisiestos, pero no los otros tres, de forma que, por ejemplo, en 1600 fue bisiesto, pero no lo fueron ni 1700, ni 1800, ni 1900, y si que lo fue el 2000. 

De esta forma, la compensación del error es bastante buena. Sin embargo, hasta Julio César no se había aplicado el año bisiesto y, desde Julio César en adelante, el criterio de los años bisiestos era el inicialmente mencionado. 

En el papado de Gregorio XIII se decidió acometer la reforma de los años al completo, paro lo cual hubo que tener en cuenta los 1.255 años que habían pasado desde el año 325, (reforma de Julio César), hasta 1582, en que se hizo la reforma del Papa Gregorio XIII. Esto significaba restar 10 días a la fecha actual, para lo cual se hizo lo siguiente: quitar los diez días en Octubre de ese año, por lo que desde el 4 de Octubre se pasó al 15 de Octubre. Este año tuvo diez días menos. 

Con esta corrección, y con la corrección comentada de quitar un año bisiesto cada 4 años, se tiene una aproximación a la realidad bastante completa. 

Por esta razón al calendario moderno se le llama calendario gregoriano.

Realmente espero que este nuevo post en mi blog no haya resultado aburrido,y sí instructivo. Respecto a los cálculos, con los datos aportados el que lo desee puede hacer los suyos propios y comprobar como se corrigen los errores. 

Si lo consideráis de interés, me gustaría conocer vuestros comentarios, y así tener yo feedback sobre lo que realmente puede interesar a las personas, especialmente a las que se relacionan en mi entorno. 

Estas cosas curiosas no deben dejarse pasar inadvertidas. La historia nos enseña muchas cosas, y entre otras, que no solamente ahora se han afrontado los problemas. Cada año, cada siglo, tenía sus conocimientos y, aunque el fortísimo empujón científico nos ha venido de los siglos XIX y XX, no es menos cierto que el hombre jamás ha dejado de investigar. 




viernes, 2 de enero de 2015

El subconsciente

Amanece, que ya es algo. La noche da paso a la luz, y el pasado da paso al presente que, apenas nacido, se torna en pasado y el futuro nunca llega, ya que es sólo una ilusión. 

Sólo existe el pasado, pues el presente es efímero y el futuro, simplemente, no es. 

Sin embargo, nadie puede vivir sin la esperanza, y por eso "existe" el futuro. Noto el aire nuevo, pero lo noto dentro de mí. Por eso vivo, y espero todo lo nuevo que habrá de llegar, para hacerse presente y pasado. 

Becquer decía que los suspiros son aire, y van al aire, las lágrimas son agua y van al mar, pero cuando se acaba el presente, de inmediato al pasado va. Por eso el pasado, la historia, es tan enorme, pudiéndose convertir en pesada carga en muchas ocasiones, aunque en otras sea un refugio al que poder acudir cuando te sientes perdido, sólo o agobiado. 

Ese es el aire nuevo, que aunque sólo dure un instante, llena de esperanza la vida, y crea la ilusión del futuro, allí donde algo deseado puede suceder. Son los aires del cambio. 

Al fin y al cabo, la vida es como un río a la inversa, donde el agua que ya ha pasado nunca va a volver a pasar, pero el agua nueva de la fuente de origen es la esperanza, y limpia el lugar por donde va pasando.

Reflexionando, eché mi barquito de papel al río, y vi como se marchaba por las aguas pasadas que, irónicamente, suponen el futuro de su curso. 

No llegará al mar, pero mientras el papel aguante, habrá viajado por aires nuevos, y eso es más de lo que podía esperar aquel papel que un día salió de un árbol, como esos mismos árboles que lo ven pasar desde la orilla. 

Recuerdo que cuando murió mi madre, a los pocos días me desperté en plena noche y, sin pensarlo, y sin saber cómo, escribí:

"Te vi tanto tiempo preparar tu barca, madre, consumiendo tu vida en ello, que cuando partió tu barca, madre, no podía creerlo.

Hacía mucho calor el 28 de Junio…

Pudo haber sido un domingo como otro, madre, pero partió tu barca.

…Y yo no pude impedirlo.

Cuando la barca se perdió tras la línea del horizonte, supe que ya no volvería a verte.

Quiero hacerme otra barca, madre, y cruzar también el mar." 

¿Qué sentimientos, qué circunstancias, hacen que me despierte en plena noche, me ponga ante mi máquina de escribir y, directamente, sin vueltas atrás, sin correcciones, escribiese aquellas líneas de homenaje a mi madre, sin preverlo, sin intentarlo?. 

Hay una zona en nuestro interior que mezcla en nosotros el pasado, el presente y el futuro y, parece que está claro que, a veces, domina nuestra conducta. 

En ocasiones nos aterran nuestros sueños, nuestro otro yo, nuestro subconsciente, pero no es menos cierto que pueden ser maravillosos, como cuando me inspiraron aquel poema a mi madre, en una noche de verano.