No
aprendemos nunca, ni siquiera con el paso de los siglos. Según la tradición, la
Torre de Babel fue el origen de la dispersión de las lenguas, como un castigo
divino para los hombres por intentar alcanzar el cielo desde una torre construida
en la tierra. Vano intento.
Parece
ser que esto se nos ha grabado en los genes, y las personas actualmente, en
lugar de unir, tendemos a la dispersión. Si en aquella época era la diversidad
de lenguajes, actualmente, cundo se supone que utilizamos la tecnología para
una mayor facilidad en el desarrollo de nuestras actividades, como realmente
así debería ser, no dejamos de complicarlo en aras de las economías propias e
intereses particulares.
Ya
nacieron los ordenadores con este síndrome, y luego la tecnología, en general,
ha evolucionado, más que unida, siguiendo caminos paralelos o divergentes,
obligando a las empresas no líderes a elegir entre un sistema u otro de los
lideres dicotómicos.
A
causa de esto es preciso recordar algunas aberraciones, cómo lo fue el que por
causa de los intereses económicos se logró hacer prevalecer el sistema de video
VHS sobre uno mucho más avanzado tecnológicamente como era el Beta, simplemente
porque unos hábiles movimientos económicos lograron una mayor divulgación del VHS
entre más cantidad de marcas seguidoras.
Posteriormente,
nos volvimos a encontrar con un dilema parecido cuando se creó el Blu Ray y el
HD DVD. Esta vez sí que ganó Sony, la derrotada en la anterior guerra de las
cintas. No tenemos arreglo. La herencia de la torre de Babel es persistente.
Sin
embargo, este artículo viene a cuento sobre los sistemas operativos para la
telefonía móvil. Algo tan ampliamente difundido y utilizado como los teléfonos
y dispositivos móviles no necesitaban más complicaciones, ¿o sí?.
Lo
cierto es que tras los clásicos Windows Mobile, OS (Palm y Blackberry) y Symbian,
aparecen el iOS del iPhone y el Android, . Con este último, y de nuevo como en
el caso de VHS/Beta, el Android que es ampliamente multimarca, se impone por
goleada al solitario iOS de Apple. También podemos hablar de Windows Phone, MeeGo
o Bada. Un nuevo gigante, como es el chino Huawei desarrolló su propio Sistema
Operativo, pero lo ha integrado en Android.
¿Era
necesario todo este barullo?. Hay quien dice que sí, pues con tanta
competencia, el usuario va saliendo, paso a paso, beneficiado. Esto es cierto,
pero ¿la diferenciación debe estar en los sistemas operativos?. Yo creo que no.
Pero así ha sido.
Los
avances, tanto para teléfonos móviles como para nano-computers o tablets PC han
ido surgiendo de añadir mejoras de utilización para el usuario, como las
pantallas táctiles, particularidades propias de cada marca en manejo de
aplicaciones y la adición de funcionalidades prácticas (navegadores incluidos
en el terminal), y muchas otras aplicaciones.
¿Porqué
no hacer todo esto bajo un mismo sistema estandarizado?. Porque eso sería mucho
pedir a esta humanidad, que actualmente tiene la herencia bíblica de la torre
de Babel solamente por razones económicas.
EL
pensamiento base inicial de los desarrolladores es algo así como: si yo creo mi
propio sistema operativo, desarrollo bajo el mismo nuevas y potentes
aplicaciones… todos tendrán que seguirme, y ganaré mucho dinero.
Tremendo
error, desde el punto de vista de la normalización y estandarización
tecnológica.
Desde
el punto de vista de usuario… todo es indiferencia y todo son ventajas, porque
lo que el usuario percibe es que cada vez puede tener una mejor tecnología por
cada vez menos dinero.
Y
como la fidelidad del usuario, no lo olvidemos, es efímera, (al antiguo fan
salvaje de Blackberry es ahora fan más o menos salvaje de iPhone, por ejemplo),
pues eso… a río revuelto, ganancia de pescadores.
Y,
siempre, la eterna y maldita, torre de Babel.
(Si alguien encuentra alguna relación de este post tecnológico con la actual, estéril, ilógica, anti-histórica y extemporánea idea de secesión catalana, tal vez no sea mera coincidencia).
(Si alguien encuentra alguna relación de este post tecnológico con la actual, estéril, ilógica, anti-histórica y extemporánea idea de secesión catalana, tal vez no sea mera coincidencia).