viernes, 29 de abril de 2016

Incertidumbre social

En esta época de armas nucleares sobredimensionadas, (tan sólo una de las existentes podría acabar con nuestra civilización), de superordenadores, súper navíos, súper trenes y súper aviones, parece ser que hemos de aparentar súper fuerza. La prepotencia domina nuestra sociedad.

Pero… si somos realmente sinceros, la realidad imperante es la impotencia. Ni el más duro de los mortales se queda impasible ante la mirada de un pobre niño que te pide limosna. El hombre metió la mano en el bolsillo, pero sin embargo, ante tanta explotación reinante, dudó  de su acto porque, ¿Dónde irá el dinero?. ¿A una organización perfectamente camuflada que explota a esos niños, utilizándolos para dar esa imagen triste?.

Elegiré un canal más adecuado para aportar esos fondos, pensó. Y enseguida le vino a la mente: ¿cuánto de este dinero llegará realmente a los niños necesitados?. ¿Cuanto se queda en una organización gigantesca, con gastos de representación regida por gente sobrada, incapaz de conocer las verdaderas realidades?.

Y el dinero, tras unos instantes de reflexión, se quedó en su bolsillo, recordándonos a aquel bravucón: “miró al soslayo, caló la espada, fuese… y no hubo nada”.

La sociedad, los usos y costumbres, la picaresca, una vez más, abortaron un principio de solidaridad en el hombre. Ante los ojos de los demás parecerá que era cruel, impasible, o prepotente. En realidad fue la impotencia…

Aún sumido en sus pensamientos, subió al ascensor, que estaba lleno. Frente a él un letrero: “prohibido fumar”. Una persona fumaba, sin el menor pudor. Nadie dijo nada.

Al llegar a su mesa de trabajo encontró una nota, convocándole a una reunión. Cuando llegó a la sala, pequeña, vio que eran 10 los convocados. Cuatro no fumaban. El resto sí. Cuando le tocó exponer, lo hizo de forma brillante. Dominaba el tema, era contundente. ¿Prepotencia?. El se tuvo que tragar todo el humo, entre otras cosas. La verdad, más bien era impotencia.

Por la tarde, a última hora, estaba convocado a dar una conferencia, en otro local. Salió, sin prisas y con tiempo suficiente, tomando su coche y enfilando la ruta que le llevaba a su destino. Una manifestación, incivilizada, fuera de sus cauces, originó un atasco insalvable que duró tres horas. No pudo llegar a tiempo a su destino y no llevaba el móvil. Los asistentes, cansados de esperar, tacharon esta falta como prepotencia… cuando en realidad era impotencia.


La ciudad actual, la gran urbe, es incómoda, fría y egoísta. Sobrevivir en ella parece requerir prepotencia… pero genera impotencia.

jueves, 28 de abril de 2016

¿Y te quejas...?

Se marchaba el año…no sentía nostalgia, ni pena. A veces la vida pasa, y cuando no es plena, siempre se dice que el año no fue bueno.

Un breve repaso y no, no fue bueno. Pero no fue bueno, ¿porqué? ¿qué esperabas?. ¿Te quejas del año, o de ti? Realmente, ¿quién o qué no fue bueno?. Porque el azar está ahí,  juega su papel, pero ¿qué has hecho tú para mejorar esos días, ya pasados?. ¿Quejarte, dejar hacer al tiempo?. El tiempo pasa pero no hace nada, nada que no hagas tú mismo. Frente al transcurrir del tiempo estás sólo, y encima juegas contra el azar.

Hay acontecimientos que no controlas, es la parte del azar, pero gran parte de tu vida está en ti, en tu actitud. Y si el azar te la juega, tu respuesta, tu actitud ante lo inevitable que sucede es el arma de tu futuro.

No fue bueno el año, ¿no lo fue? ¿En relación con qué?. Mira a tu alrededor. Otras vidas te parecen mejores, (quién sabe qué hay tras cada puerta, salvo la apariencia), pero si miras bien, hay muchas vidas peores. Y los medios no tratan, precisamente, de ocultártelo. En vez de llorar como una plañidera, ¿dedicaste alguna parte de tu tiempo, de tus recursos, a mejorar esas otras vidas, sin vida apenas, donde comer cada día es un milagro?.

Tal vez el año no fue bueno, pero no precisamente para ti. Has tenido un techo donde cobijarte, has comido cada día, tienes familia y trabajo, pero te quejas. Y te quejas sin mover un dedo por todos los que no tienen ni siquiera algo a lo que llamar vida. Sí que es triste tu vida… pero no por lo que tú piensas, sino por lo que no ves. Porque me resisto a creer que no quieres verlo. Prefiero pensar que no lo ves, simplemente.


Pero ahora, antes de quejarte, procura pensar y sobre todo, y hasta donde creas que puedes, procura ayudar. Tal vez así el próximo año, cuando hagas balance, tal vez no te quejes, y es posible que digas algo así como: “ya se marcha el año. Para mi no fue malo, gracias a Dios, y tal vez he conseguido que para otros haya sido algo mejor”.

martes, 26 de abril de 2016

El descaro

Estamos en un siglo sin ideas, pero con mucho descaro. El mismo que permite que, ante una educación sin sentido, la gente de este siglo sólo sea capaz de plagiarlo todo. Tanto si lo hace ilegalmente, plagio puro encubierto, como si es “legal”, (nuevas versiones de libros, películas, revistas o programas de radio o televisión, tan iguales unos a otros), el descaro es casi el mismo.

Es también el mismo descaro de los que creen que porque ellos tienen menos hay que quitárselo a los demás, del modo que sea. Y esto incluye también a la familia. Si tienes algo más, eso sí, deslomándote cada día en tu trabajo, dejándote la piel, muchos parecen considerar  que es normal intentar quitarte lo que se pueda, o bien si haces un regalo o tienes algún detalle no tiene el menor mérito. Siento decirlo, pero es el descaro actualmente imperante. Un descaro que se continúa y multiplica en los “okupas”, que en su descaro no saben si lo que están ocupando, independientemente de que no les pertenezca, tiene una u otra historia, que justifican sobradamente en muchos casos esa desocupación, tras la que hay a veces un problema irresoluto de divorcio, herencia u otros problemas legales en trámite. Lo peor es que el descaro llega al extremo de que lo “okupado” ya no les parece retornable, llegándose a extremos difícilmente creíbles cuando se intenta recuperar el bien ocupado. Descaro por todas partes.

A veces la ley ayuda poco. Por ejemplo, si vemos que robo de un automóvil que luego se abandona es un “uso indebido” por parte de los pobrecitos ladrones, (a mí no me caben dudas legales sobre el nombre aplicable), en lugar de un robo en toda regla.

Casi siempre, el perjudicado no es ningún potentado, que de todas formas es exactamente igual para el caso, sino que se trata de alguien a quién el coche le está costando unos hermosos plazos mensuales a pagar, cosa que se ahorra el descarado. En realidad la palabra exacta es ladrón, que además sale generalmente poco afectado por la justicia ante la acción cometida.

El descaro genera una industria adicional: la de la seguridad privada. Cuando todos tenemos que defender lo que nos cuesta trabajo, esfuerzos y dinero y la justicia es torpe y lenta, acudimos a nuestro propio aseguramiento de la seguridad. Menos mal que, por ahora, no estamos como en los Estados Unidos de Norteamérica, donde esa posibilidad de tomarse la defensa o incluso la justicia, por la propia mano, se está escapando de todo control. Pero sin llegar a ello, el gasto particular en seguridad privada es cada vez mayor.

El descaro llega mucho más lejos. Alguien quema un bosque, vierte residuos o petróleo al mar, destroza gran parte del futuro, nuestro y de nuestros hijos, y todo se salda con una multa, si no con una reprimenda. ¿Y quién juega con ello? La especulación, sobre todo la organizada, en plena era del descaro.

A veces, al ver las novelas y películas futuristas intento no encontrar ese dichoso denominador común que tanto me preocupa. Pero es que existe realmente. Cierto es que son sólo argumentos futuristas, pero, ¿porqué en todos los casos la sociedad que se presenta en el futuro es mucho peor que la actual o las pasadas? Casi siempre aparecen bandas caóticas u organizadas que combaten el orden establecido. ¿O son sólo películas?

Si estamos imitando al pasado, desafortunadamente por la ausencia de nuevas ideas, ¿por qué el futuro que dibujamos se nos presenta tan diferente, tal malo? Hay mucha desesperación, actualmente fruto de una mala educación. Si creas el descaro, no tienes freno, y es más cómodo robar que trabajar, recrear que crear, usar lo existente que buscar algo nuevo…

Me detuve en mis pensamientos al parar en un semáforo rojo. Tenía mi coche limpio, pero alguien se empeñaba en limpiarme el parabrisas. Le dije que no. Como seguían insistiendo en limpiar, tuve que ponerme muy serio, incluso dar un grito, abriendo la ventanilla, para impedir que lo hicieran. Pero ya habían manchado el parabrisas. Se sabe claramente cuando hay necesidad y cuando se trata de algo premeditado y organizado, las mafias de siempre, aunque siempre te queda alguna duda.


Tonto de mí, pensé que tal vez lo necesitaban y les di una moneda. Al ir a cogerla el chico que intentaba limpiar el parabrisas, “se le cayó”  dentro del coche, por lo que se quedó esperando a que le yo le diese otra. (Viejísimo truco en el que caes por pensar bien). Se la di y se marchó cuando el semáforo se puso en verde. Al llegar al aparcamiento y salir del coche me acordé y miré en el suelo del coche la moneda “que se le cayó” al que limpiaba los parabrisas. La moneda era de 5 céntimos de euro. Yo le había dado medio euro, (en dos ocasiones, ya que “se le había caído” la primera vez). Lo peor de todo: engañar a quién te ayuda. Es el colmo del descaro. La próxima vez no le ayudaremos, y a lo mejor saldrá perjudicado aquel que sí lo necesita. En la era del descaro perdemos todos.

En este post no hemos tratado del descaro de los políticos, ladrones  casi por sistema. No era el objetivo, pero... esos si que tienen descaro. 

lunes, 25 de abril de 2016

Mis perros

Menos mal que tengo perros. Actualmente uno, Saffie, una perrita de mediano tamaño, muy buena perrita y excelente para estar pendiente de lo que puede ocurrir fuera de casa. Es muy cariñosa, sonríe mucho y es muy buena compañera, aunque va a su bola cuando le place. Y Cooper, de mi hijo, pero que está mucho en casa y es uno más de la familia.

Pero no puedo evitar recordar a los dos anteriores. Eran dos labradores, muy distintos pero adorables. Palma era inquieta, poco compañera, traviesa, aún a pesar de sus años, pero encarnaba la diversión. Tenía, además, una carita de muñeca que llegaba a embelesar. Yo siempre digo que si tuviese que hacer unos modelos de peluches, el de Palma sería como una muñeca que te cautive, y Dandi sería la cabeza de perro bonita y majestuosa.

Porque Dandi era otra cosa. Era la antítesis de Palma. Tranquilo, bonachón, aparentemente algo vago, aunque esto sea tal vez por el problema de su pata delantera izquierda, operada en su primer año de vida por un golpe contra un muro, como no, por seguir a la traviesa de Palma que, con un año más que Dandi, saltó el muro sin dificultad. Dandi la quiso seguir y sus patas delanteras tropezaron con el muro que no pudo alcanzar. En los cambios de tiempo, Dandi se vuelve algo más perezoso y se chupa constantemente la pata operada, señal inequívoca de que le molesta o le duele. Dandi era un auténtico ejemplar de Labrador: una cabeza preciosa, grande y fuerte. Además con  una mirada dulce. Sin embargo, salvo cuando salía a la calle, que al regresar cambia totalmente su semblante, pocas veces le veías “sonreír”. Parecía muy serio, y además le encantaba echarse en el suelo aplastado, con las patas delanteras por delante de su cabeza y tan aplastado que yo solía decirle “el lenguado”. Puede estar horas así. También tiene gracia la postura opuesta: a veces se duerme echado sobre su lomo, con las patas traseras abiertas, la cara al revés y los labios le cuelgan de forma que parece un besugo. Debe tener vocación de pescado. Otra de las cosas de Dandi es que cuando llega alguien de la calle, uno de nosotros, se pone tan contento que se revuelca en el suelo, panza arriba, que recuerda a los caballos cuando se rascan en el campo.

Palma no puede estarse quieta. Apenas duerme profundamente, (los perros nunca duermen profundamente, siempre tienen un ojo alerta), y cambia constantemente de lugar. En cambio, venía  de vez en cuando a que le hagas mimos. Se acerca, y si le rascas la cabeza, ronronea. ¿Acaso fue gato anteriormente? Palma sí se ríe, si es que los perros hacen eso, e incluso llegaba a parecer irónica. Era feliz cuando ve a toda la familia junta, y tiene una bonita costumbre: colocarse entre las piernas de su amo pequeño, bajo la mesa, mientras él estaba comiendo. Palma era muy lista, avispada, y solo perdía la compostura cuando existe la perspectiva de obtener comida. En ese caso, ni se da cuenta de lo que hace, sólo espera comer.

Resulta igualmente antagónica la actitud de ambos ante una propuesta de comida condicionada. Es decir, les haces el ejercicio de ponerles en el suelo alguna pieza de comida que les guste, pero con la prohibición de comerlo hasta que no se les de la orden. (Estaban bien educados). Dandi se quedaba  mirando a la comida, fijo, como hechizado o hipnotizado, hasta que le das la orden de que ya se lo puede comer. Es incapaz de separar la vista de la comida, incluso a pocos centímetros de su boca: no la tocará, pero es incapaz de quitarle la vista de encima al manjar. ¿Y Palma?. Justo lo contrario. Como es mucho más traviesa, no debe fiarse mucho de ella misma y ¡es incapaz de mirar hacia la comida! Mira hacia arriba, hacia un lado, pero jamás a la comida, aunque se lo digas. Eso sí, en cuanto les das la orden de comerse lo que está en espera, se da buena prisa.

Así son mis perros. No pueden hablar, pero están ahí. Se alegran cuando llegas y no te guardan rencor por las horas que les has dejado solos. Les hablas y parece que te ignoran, pero sientes que te reconforta decirles algo. Vienen y te dan un beso, (un lametón), y regresan nuevamente a seguir durmiendo.


En el caso de Palma y Dandi, como escribo cuando ya no están, son recuerdos de hace unos años. Cuando eran mayores tenían sus problemas de mayores, (como todos), pero nunca dejaban de ser ellos y estar ahí. No hay nada más fiel y amoroso. A veces me pregunto qué pensarán y, sobre todo…¿dónde irán después de esta vida?. Seguro, seguro, que existe un cielo para perros.

domingo, 24 de abril de 2016

El equilibrio

Resulta curioso observarlo pero, en contra de lo que inicialmente se pensaría, el número par se asocia con la incertidumbre, siendo los números impares los que devuelven la certidumbre, el equilibrio.  

Pensemos. No sé si antes, alguien habrá profundizado en este concepto. Tampoco sé si tiene alguna trascendencia el hecho en sí mismo, pero sí creo que puede merecer un post.

El número par es siempre duda o extremismo, cuando se trata de cla­sificaciones. Hay que  elegir entre sí o no, derecha o izquierda, par o impar, fealdad o belleza, pequeño o grande, y así en todos los casos. La adición de un tercer elemento aporta de nuevo un equilibrio: derecha, izquierda y centro; pequeño, grande y mediano; alto, bajo y medio.

Si añadimos un cuarto elemento se rompe de nuevo el equilibrio. Lógicamente, este se consigue en base a un pivotamiento alrededor de un punto central de partida bilate­ral, por lo cual se haría imprescindible de nuevo un quinto elemento. (Impar). Veamos qué ocurre si introducimos el cuarto elemento en los casos menciona­dos: derecha, izquierda, centro y centro-derecha. Falta el centro-izquierda, lógicamen­te. E igual ocurriría en los demás casos: medio-grande, o pequeño-medio, o medio-alto y medio-bajo. Desequilibrio. Al añadir un quinto punto restablecemos el equilibrio: derecha, izquierda, centro, centro-derecha y centro izquierda.

El equilibrio, pues, está en la imparidad. En todos los órdenes de la vida. Si hablamos de las personas, el individuo aislado es equilibrio: es libre, elige por sí mismo. La pareja no lo es. La pareja puede ser un estado perfecto para algunas cosas, pero la libertad, o la posibilidad de acuerdo puede verse afectada: “sí” de uno y “no” del otro no llevan a conclu­sión alguna.

Igual ocurre con cuatro, seis y los demás números pares. De nuevo se pierde el equilibrio. Al avanzar un paso más, consiguiendo el número impar, se restablece el equilibrio. Puede que no sea al gusto de to­dos, pero la decisión con elementos impares es factible: si tenemos elementos en cantidades impares simplemente por mayoría se alcanza el acuerdo, lo cual puede no lograrse en los conjuntos con elementos pares.

¿Y qué hay de la idea de complementariedad, en el caso de las parejas, por ejemplo? Según para qué, el tener un complemento puede ser muy bueno, pero estamos hablando de equilibrio, el cual nunca se consigue con elementos pares. Tengamos en cuenta para lograr un equilibrio no se trata de estar de acuerdo, sino de la posibilidad de que las elecciones se decanten hacia un lado u otro, factible en elementos impares y difícil o casual en el caso de conjuntos con elementos pares.


Un impar siempre decide. Un par no, salvo coincidencia no mantenible si hay igualdad. Tres devuelve el equilibrio, cuatro no, salvo coincidencia no mantenible. El equilibrio exige que la decisión sea inamovible. Si no, es desequilibrio.

martes, 19 de abril de 2016

Libros sin papel

Hace ya varios años que Bill Gates habló de una cercana era sin papeles, en su libro “Los Negocios en la Era Digital”. Pero, ¿cómo no? lo hizo en un libro impreso en papel. Han pasado 10 años, y esa era aún está por llegar porque seguimos teniendo tendencia a imprimir todo lo que vamos de leer, incluso cuando procede de Internet.  

Excepto los millennials, (también conocida como generación Y), que es una generación que ha nacido y evolucionado con Internet y todos los aparatos concernientes, el resto de la gente parece que prefiere leer en papel. De todas formas, contra el papel se han reunido varias circunstancias, y unidas hacen que el papel vaya desapareciendo del entorno de la escritura, sustituyéndose por la lectura electrónica.

Aún en estos tiempos la gente tiende a imprimir incluso algunas de las cosas que reciben electrónicamente, como los emails, por ejemplo. Todavía es muy frecuente recibir al final de los emails algo como “Piense antes de imprimir este mail si realmente necesita hacerlo. Contribuya a cuidar el medio ambiente”. Recuerdo que cuando yo les enviaba a mis alumnos los apuntes de las sesiones en forma electrónica, ellos terminaban en un buen porcentaje de los mismos, imprimiendo los apuntes, en lugar de estudiarlos y conservaros electrónicamente. Cuando les preguntaba porqué, muchos me decían que así estudiaban mejor. 

Aunque con el uso de Internet los hábitos de búsqueda de información han cambiado, lo cierto es que finalmente, para su uso posterior, (un estudiante, un profesional), se termina imprimiendo lo encontrado en el buscador, por lo que el cambio de hábitos con la llegada de Internet es grande, pero no definitivo en lo referente a leer en forma impresa. Claro que, con el uso del ordenador ya desde la escuela, poco a poco la tendencia cambiará, y leer en la pantalla deberá ser suficiente.

Pero teniendo en cuenta el impacto ambiental y ecológico, que juega a favor de limitar el uso del papel, los fuertes avances en el almacenamiento barato de la información, las ventajas del almacenamiento en la red, (en la nube, como se suele decir), todo juega a favor de la electrónica, de acostumbrarnos a leer en formato electrónico.

Historia

Será una sorpresa para muchos, pero el auténtico nacimiento del libro electrónico fue en España en 1949, creado por una maestra: Ángela Ruiz Robles. El hecho de que en España nadie decidiese invertir en este invento, unido a que la maestra no quiso vender la patente a varias empresas estadounidenses porque quería que se quedase en España, ha hecho que no sea conocido y hasta finales de siglo no se haya popularizado el libro electrónico.

El objetivo de este libro era facilitar la vida e los alumnos en clase. Este dispositivo constaba de dos partes, en la izquierda incorporaba una serie de abecedarios en diferentes idiomas que mediante una ligera presión sobre el pulsador mostraban las letras deseadas formando palabras o frases. En la parte inferior de los abecedarios esta enciclopedia disponía de una zona con estuche para guardar las asignaturas y un espacio de donde escribir o dibujar. En la parte de la derecha se encontraban las diferentes asignaturas tras una lámina transparente e irrompible y con una luz para que los textos se pudieran leer en la oscuridad. Como se puede ver, todo un logro para esa fecha.

Buscando un paso adelante, en 1971 se creó el proyecto Gutenberg, de Michael Hart, de digitalización de libros ya existentes con el fin de formar una biblioteca digital de acceso gratuito. En 1995, la venta de ebooks a través de Internet por parte de Amazon, fue un buen avance, aunque había que pagar por ellos. A partir de 1996 se crearon diversos dispositivos diseñados para leer libros electrónicos, los e-readers que fueron avanzando hasta ser inalámbricos y portátiles. La creación en 2002 de la e-ink o tinta electrónica hizo más cómoda su lectura al no necesitar iluminación posterior para leer. En 2007 fue de nuevo Amazon quién dio una vuelta más de tuerca a este tema creando el Kindle, que ya en aquellos momentos constaba de teclado, conexión WiFi, memoria de 256 Mb y capacidad para 200 libros. Ahora es mucho más potente. Costaba 399 dólares. Cuando Amazon le dio ese empujón con la creación del Kindle, empecé a creer en un cierto porvenir del libro no escrito en papel.

Actual

Según algunas encuestas en España había en 2012 más de 5 millones de dispositivos (entre tabletas y e-readers), con una cuota de mercado de un 1% del total. Se estima que la cuota de mercado de los libros electrónicos en 2013 estará en torno al 3%, (para los libros de ficción se estima que en torno al 8 %), y para 2015 el 15% del total se estimó que venía de la venta de libros electrónicos. Los libros de ficción podrían estimarse en  alrededor del 70 % de las ventas de todos los libros electrónicos.

La crisis económica puede ser parcialmente responsable de una evolución positiva del libro electrónico, puesto que se pueden encontrar libros electrónicos a precios más bajos de promedio que en las versiones impresas. En Kindle España la mitad del catálogo de ebooks Kindle español ofrece libros digitales a un precio promedio de venta de 4.55 €, a lo que hay que añadir un número creciente de libros más cortos a un precio de 0,99 € y 1,99 €. En sólo un año, Amazon amplió la lista de ebooks españoles de 22.000 a 48.000 títulos.

Apple es el líder del mercado español de ebooks con una cuota del cercana al 40%, seguido de la tienda de Kindle Amazon con un 30%. La Casa del Libro ofrece casi 50.000 títulos de libros electrónicos, captando una cuota de mercado del 15% en España. La filial española de FNAC, y El Corte Inglés, tienen cada uno una cuota de mercado en torno al 5% del mercado español.

En 2012 Planeta hizo una alianza con Telefónica para una plataforma conjunta de libros electrónicos como respuesta a Amazon en el mercado español.


Como colofón, quiero comentar que yo tengo en casa muchas estanterías llenas de libros, ya que con 3 libros publicados en papel y uno en ebook, tengo que reconocer que los libros son una de mis pasiones. Cuando los miro en la estantería pienso que si realmente dentro de unos años esas estanterías sólo estarán cargadas de adornos, esculturas o recuerdos de viajes… porque los libros, todos los que ahora tengo, incluidas las enciclopedias, cabrán físicamente en el espacio que ahora mismo tan sólo me ocupa El Quijote.

lunes, 11 de abril de 2016

A las redes les falta la cara

Hace unos años antes de ponerme a trabajar tenía que dedicarle un buen rato al mail. Mirarlo por las mañanas, establecer prioridades de respuesta y estar pendiente del resto.  

Ahora, “antes de ponerme a trabajar” he de dedicarle un buen rato al cuidado de las redes sociales. Como son varias, cada una con sus características, sus cuidados, su atención es más compleja. Al contrario que con los emails, me doy cuenta de que estoy interactuando con la gente, al menos de alguna manera, pero sigue siendo algo frío. Me falta algo.

Luego, cuando salgo a la calle veo a mis clientes o amigos, y les veo la cara, hablamos ante un café y tenemos un diálogo, caigo de repente en lo que echaba de menos esta mañana: las redes no tienen cara.

Tengo de reconocer que al no tener cara se te agudiza la mente para poder interactuar con algo que está ahí, en la nube… y no digamos nada si enciman te limitan a 140 caracteres lo que tienes que comunicar. Un excelente ejercicio mental que, además, tiene como virtud el que tu mensaje llega a muchísimos receptores, a veces sin depender del número de seguidores si lo haces bien. Es esa sorpresa que percibes cuando tienes  una respuesta o mensaje de alguien que no solo no conoces, sino que está físicamente muy lejano. (En la red, muy cercano). A veces no sirve para nada, otras para algo más, pero si a alguien le ha interesado algo que has dicho o que has publicado, y si encima lo divulga, pues es “tu minuto de gloria”.

No es que sea escéptico, pero eso no me sirve de mucho. Tal vez la suma de muchos pocos sean un mucho, como dicen los forofos de la viralidad de las redes. La viralidad existe, el objetivo perseguido tal vez no. Por más estadísticas que se han hecho, pocas relaciones directas existen entre la generación de negocio y la popularidad en las redes. De hecho, muchos de los “cotizados” en las redes sociales ya eran conocidos antes de entrar en ellas, y muchos se sienten satisfechos por seguirles y, no digamos nada, si consiguen que les sigan.

El refrán que dice “el que la sigue la consigue” puede que tenga su mayor aplicación en las redes sociales. Pero, calma, si no llegan los seguidores, calma. Si no llegan los retuits, calma, si tu artículo no es leído o recomendado, calma. La red está ahí, para que muchos se sientan acompañados y para que salgan seguimientos inesperados. La impaciencia está desaconsejada, porque puede llevar a escribir de más, con los riesgos que eso conlleva.


Estoy escribiendo un post y me doy cuenta que va a parar a “la nube”. Pero esa nube es intangible. Y mis amigos son tangibles, como también lo es un buen café. Ahí está la realidad: a las redes las falta la cara.

martes, 5 de abril de 2016

La información es efímera

En mis charlas con otros colegas, (también a veces con mis alumnos), siempre he defendido el escaso valor de la información, (me refiero siempre a la información en sí misma, al dato), por su precariedad. Una vez dado ya está obsoleto.

No termino de entender, e imagino que se me queda cara de póker, cuando alguien me dice: yo tengo muchísima información, tengo bases de datos inmensas en mi ordenador.

Soy un aguafiestas cuando pregunto, ¿desde cuando no la tienes actualizada?. Las respuestas, siempre ya en tono menos seguro, son del tipo: depende del tema, algunas tienen una antigüedad de sólo un mes, otras puede que de una semana.  

¿“Sólo” una semana, o un mes?. ¿Esa es tu base de datos?. La información se queda obsoleta en segundos, aunque en algunos casos tampoco debemos exagerar.

Estar buscando constantemente la información que se produce en cada momento, aunque sea solamente para la temática de nuestro interés, es bastante costoso. Esto solo está al alcance de empresas muy grandes, o de sistemas como Google, donde la información se rejuvenece “por sí sola” en unas tremendas bases de datos, a raíz de las frecuentes y constantes búsquedas de los internautas, y de las aportaciones de bases de datos tipo Wikipedia, donde intervienen los propios internautas.


La maravilla de tener toda la información en la red, donde en algunos casos como Wikipedia la actualización de datos es a veces casi en tiempo real, proporciona una vida más cómoda a las personas para la mayoría de las necesidades cotidianas. Porque en la mayoría de los casos, ¿quién necesita un dato actualizado al segundo?.

¿Tu vida sin esas máquinas?

Todos los días un tercio de los españoles, de forma automática como un acto casi inconsciente, se sitúa ante una máquina y pide un café, un bocadillo, una bebida fría o compra tabaco. Esto forma parte de la cotidianidad gracias a los sistemas de vending, que todos hemos usado alguna vez en la vida. Como digo, un tercio del país lo hace a diario.

Los sistemas de vending son cada vez más numerosos y diversos, y en países con una gran tradición por esta automatización, como es el caso de Japón y Estados Unidos, son increíbles las cosas que pueden obtenerse mediante los mismos.

Hace no mucho tiempo el diario El Mundo publicaba un artículo titulado “Su chuleta, gracias” donde se mostraba como en el barrio alicantino de Benalúa tienen una máquina de vending que proporciona carne fresca de forma automática, con gran éxito, especialmente en los fines de semana por razones obvias. La carne se repone cada dos días, y las garantías de higiene están aseguradas, como ocurre con todas las máquinas vending de productos perecederos. En España, esto es un gran avance, ya que la mayoría de la gente solo tiene contacto con estas máquinas para tomar un café, bebidas frías, bocadillos o sándwiches y, más  frecuentemente, tabaco.

Estos avances como el de la carne fresca, tendrán el doble efecto de ayudar a la propia industria del vending, lo cual será muy bueno en estos tiempos de crisis y, por supuesto, a las personas que, como en este caso, podrán disponer de carne fresca en días  y horas, en las que los establecimientos no están abiertos al público.

Cada  vez son mayores las aplicaciones que el usuario tiene a su disposición en estos sistemas de distribución automática, siendo el caso de que en Japón, por ejemplo, es tan habitual su uso que encuentras prácticamente de todo en estas máquinas en plena calle, incluyendo los repuestos más habituales para automóviles, motos o bicicletas, desde las lámparas de recambio a una cadena de bicicleta o unos parches, todo ello con el consiguiente alivio que produce el tener un problema solucionado de una forma rápida y, generalmente, económica.

No es de extrañar, por tanto, como también se menciona en el artículo del mundo. que también se expendan cosas tales como cebos vivos para que los pescadores los tengan disponibles, en este caso concreto en San Juan y El Altet, de Alicante, pero que existen en muchos más sitios y ayudan bastante a las personas que los necesitan en cualquier momento. El punto de despegue es el que este tipo de aplicaciones vending sean frecuentes, porque sino, el tener que ir a buscar una máquina que esté lejos no es tampoco muy práctico. No obstante, seguiría siendo válido el hecho de que lo tengas disponible en días y horas no comerciales.

Como conocedor del vending, por haber realizado algunos estudios, puedo afirmar que he visto aplicaciones de todo tipo, algunas inimaginables antes de su lanzamiento, y otras que no escribo porque para la mentalidad occidental resultan impresentables pero que en Japón llegan a ser una obsesión, como es el caso de que existen máquinas de vending que expenden braguitas usadas de adolescentes. (Sí, lo has leído bien). ¿Raro? El japonés es así de rijoso.  

Aunque las aplicaciones más comunes son las de productos de alimentación, como refrescos, café, bebidas calientes, golosinas, chicles, snacks, etc., en una máquina de vending se puede dispensar casi cualquier tipo de producto imaginable (pilas, teléfonos móviles, películas, prensa, revistas, flores, etc.). En Japón dispensan cosas que parecen absolutamente inverosímiles para la mentalidad occidental, como he mostrado arriba.

Por ejemplo, tras las ventas de snacks, dulces y salados, y bocadillos, un valiente que se atrevió a meter en las máquinas ventas los Ready Meals, (alimentos listos para comer), que son alimentos refrigerados en la máquina, y que se cocinan antes de servirlos en un pequeño microondas incorporado en el interior de la propia máquina Vending.

Y recordemos que las encontramos en lugares tales como, colegios, universidades, centros de atención sanitaria, organismos públicos, bares, cafeterías, dependencias exteriores de sistemas hoteleros, parques exteriores, zoológicos, parques temáticos, estaciones de metro, de autobuses, intercambiadores de transportes… más todas las nuevas aplicaciones que van surgiendo.

Al final, ¿sería lo mismo tu vida sin estas máquinas? Ya ves que no.

Tu vida y los signos ortográficos

Cuando llegan unas vacaciones o algún otro punto de inflexión, puentes, Navidad, Semana Santa, fines de semana o incluso ante eventos personales, como el nacimiento de un hijo, las personas, según su tipología o enfoque, adoptan en esos casos una actitud según cada uno de los signos ortográficos descritos en el título del post.

En coaching están bastante definidas estos comportamientos personales, ya que según la actitud profesional de la persona, así será el signo ortográfico que utilizará en estas pausas laborales.

En otras ocasiones hemos hablado de la conciliación entre la vida laboral y profesional, especialmente con el foco puesto en la actitud que la empresa adopte en esta conciliación. Es obvio que la empresa tiene un papel fundamental para que la persona logre esta conciliación, o equilibrio entre ambas. Sin embargo, no es menos determinante la actitud del empleado ante este tema, tan importante para la vida de las personas. Porque, no debemos olvidarlo, a veces es el propio individuo, y no la empresa, el culpable de esa falta de conciliación o equilibrio.

Hay personas, por raro que parezca a algunos que no se vean reflejados en esa actitud, a las que la vida laboral les mantienen cautivos tanto en su horario laboral como fuera de el. Estas personas, todos las conocemos, son aquellas que se llevan cada día el trabajo a casa, y en los fines de semana siguen trabajando con su móvil, su tablet, su ordenador personal y su conexión a Internet. Estas personas son las que adoptan en su tiempo libre el punto y seguido. Es decir, nunca desconectan del todo y también en las vacaciones largas se mantienen conectados con la oficina.

Dada la coyuntura actual, con políticas de ahorro y de menos personal, el punto y seguido es el más frecuente en estos tiempos.

Otras personas son capaces de desconectar en periodos cortos de tiempo, un fin de semana, un puente, y vuelven a reconectar con facilidad al regreso al trabajo. Pero no son capaces de estar desconectados todas la vacaciones o el los largos periodos de baja por maternidad/paternidad, por diversas razones, desde el miedo a perder su puesto de trabajo o a perderse un ascenso o cualquier otro posible perjuicio que se crean por no estar presentes. Generalmente se mantienen en contacto frecuente con la empresa en estos periodos, o bien son incapaces de no hacer alguna visita presencial, si es el caso. Estos son los del punto y aparte.

Finalmente nos queda el caso mucho menos frecuente de las personas con más alto equilibrio emocional y profesional, que trabajan en una empresa con un buen nivel de conciliación entre la vida laboral y profesional. Estas personas son capaces de disfrutar de su tiempo libre, o de su familia, o de ambos, en los periodos de pausa, desde los más cortos a los más largos. Estos son los del paréntesis, ya que son capaces de hacer esa pausa en su vida laboral. En estos tiempos que corren, de inseguridad laboral y crisis económica, son los menos numerosos.


Y tú, ¿logras hacer un paréntesis en estas ocasiones?

lunes, 4 de abril de 2016

Solo se ve la estela

La naturaleza es brutalmente cíclica, y tras la caída de las hojas en otoño y el frío invernal siempre aparece de nuevo la vida en primavera, (y los bichos en verano).

Nuestra economía parece ver nacer brotes de esperanza, pero nacen ahogados porque las circunstancias ambientales no son las idóneas. Las nubes son negras y en el bosque no llega la luz todavía, la primavera económica está lejana, y el brote no llega a florecer.

Sin embargo, estamos viendo una estela en el agua. Y si hay una estela es que ha pasado un barco. Es el barco de la voluntad, es el rompehielos, que va por delante. Ciertamente  no lo he visto, pero me basta con ver la estela para saber que ha pasado el barco.

Las personas se cansan de una vida monótona, y buscan una salida. Ahora, el objetivo es el ahorro, y la consigna, el miedo. El barco de la voluntad acaba de pasar, aún se mueve el agua en la estela que ha dejado a su paso, y hay que seguir esa estela.

Demos un paso adelante. En vez de comprar poco y mal, y aún a pesar de tener unos débiles recursos, apostemos por nosotros y por el comercio de al lado. Cuando algo ya no te funciona, no sigas con la pobre mentalidad que las circunstancias nos han hecho hacer  norma de vida. Sustitúyelo. Ese gasto tuyo tiene un efecto alud de nieve, y permitirá que las empresas se animen de nuevo y más adelante nos devolverán el favor en forma de nuevos puestos de trabajo, esos que ahora no pueden darnos porque no tienen a nadie a quién poder vender lo que ofrecen.

Los que tengan trabajo pueden empezar a consumir, a incrementar lentamente sus compras. Así crearemos puestos de trabajo para los que no lo tienen. Es difícil, lo sé, pero alguien ha de empezar a moverse. Mejor que sea el que trabaja y tiene algo para gastar. Aunque sea poco. Hay que comenzar.


La fórmula no es nueva, moverse genera inercia, y la inercia es potente. ¿Es este un post ilusorio? Tal vez optimista, pero ¿es mejor seguir sentado esperando algo que no llega?. Es el clásico dilema de quién fue primero, si el huevo o la gallina. Lo cierto es que nos da igual, con tal de que comience el ciclo. Inviertes un poco de lo que ingresas con la fe de que con ello se comenzará a mover, tal vez muy desde abajo y muy lentamente, la economía. Esto es mejor que seguirte negando algo que necesitas realmente, pero que lo tienes congelado por el miedo. De esta forma tal vez poco a poco serás un maravilloso cómplice de la creación de algunos nuevos puestos de trabajo. Y la luz se hará de nuevo en el bosque, los brotes podrán germinar y la primavera volverá a renacer. Mira la estela del barco de la voluntad. Acaba de pasar y ya veo acercarse el barco de la esperanza.

domingo, 3 de abril de 2016

5 formas de hacer más fácil tu trabajo

Es ahora un momento ideal para poner en marcha proyectos y acciones, empresariales y personales, para lograr tus objetivos. No lo dejes para después.

Siempre insisto sobre las ventajas de aprovechar parte de tu tiempo libre para formarte, eso es un magnífico principio, pero este post tiene el propósito de darte algunas ideas, 5 en concreto, para hacer más productivo tu tiempo y tu trabajo.

1.     Optimiza tu tiempo. Esto que parece obvio, es uno de los temas más olvidados por las personas, y aunque me estoy refiriendo al trabajo, lo podemos extrapolar a nivel personal. Optimizar el tiempo aporta a la persona una mayor calidad de vida, una reducción de su estrés y una mejor eficiencia sin mayor esfuerzo. Organízate.

2.     Aprende a diferenciar y separar tu vida profesional y personal. Esto, que es llamado conciliación laboral, es una de las facetas que, junto con la optimización del tiempo, mayores niveles de felicidad puede aportar a las personas.

3.     Aprovecha para aprender cual es el protocolo empresarial actualizado, tanto internamente en la empresa, como externamente. Este simple conocimiento puede hacer que una persona pueda llegar más lejos, además de tener mejores relaciones, tanto intraempresariales como interempresariales.

4.     Aprende a trabajar en equipo. La mayoría de las personas no saben integrarse correctamente en un equipo de trabajo. El equipo requiere unidad de acción y de pensamiento, como ocurre con “la roja”, (que ahora está tan de actualidad), y el español tiene mucho que aprender en este sentido, por su tendencia al individualismo y a destacar y porque “a mí no manda nadie que no sea mi jefe”. En el equipo debe desaparecer el trabajo individual para que prevalezca la noción de grupo, el logro conjunto.

5.     Es importante que te des cuenta de que siempre trabajas para el cliente. De esa formas logras la calidad. He oído frecuentemente en mis seminarios a los alumnos decir que “no tengo ningún contacto con los clientes”. En primer lugar, toda la empresa trabaja para los clientes, no solamente los comerciales, si no… mal vamos. Pero es que, además, el concepto de cliente ha variado muchísimo. El nuevo marketing te dice que tus clientes pueden estar, y de hecho están, también dentro de la empresa. Si trabajas para otros departamentos, recuerdas que esos departamentos también son tus clientes, y también recuerda que tu trabajo es una parte de un conjunto que sirve para suministrar los productos o servicios de tu empresa a los clientes externos. Así que tienes clientes por partida doble, como mínimo.

El consejo más importante viene al final, y no está incluido en los puntos anteriores: ¡comienza ya! Todo propósito que no tiene una fecha inmediata de acción, suele perderse. Además, las cosas anotadas en un papel o en un bloc tienen muchas más posibilidades de ser llevadas a cabo. Haz la experiencia. Cuando termines de leer el blog toma un papel y anota lo que te has propuesto hacer. Anota una tarea cada vez, y  proponte metas de tiempo para la realización de cada una de ellas. De esta forma te moverás a la acción, y además podrás hacer seguimiento de los logros que vayas obteniendo.

Por ejemplo, para empezar, hay cursos gratuitos en la red. Busca qué quieres hacer y trata de encontrarlo en Internet. Comienza por cosas que puedas ir compaginando con tus actividades actuales, y que sean útiles e interesantes para ti. Por ejemplo: aprender inglés o perfeccionarlo. Busca un horario adecuado, busca un método que te convenga y ponte en marcha ya. Lo que hagas poco a poco te ocupará poco tiempo y no mucho sacrificio y seguro que será una gran ayuda mañana. Y ese mañana puede ser ya.

Cosas de ese estilo te ayudarán en tu trabajo, además de poner en marcha los 5 puntos esenciales que te he recomendado al principio. Si te pones a ello puedes sorprenderte a ti mismo haciendo un master, tal vez a distancia por la UNED, o de otra forma, pero ¡actúa!.


Luego te lo agradecerás a ti mismo muy pronto.