Al hablar en otros posts pasados
sobre el impresionismo y el postimpresionismo, citaba algunos movimientos
surgidos de estas tendencias del siglo XIX, entre los cuales estaba el
simbolismo, al que le dediqué un post hace poco tiempo.
Clasificable de alguna manera
dentro del impresionismo, pero con una personalidad diferenciada, tenemos el
Neoimpresionismo, a caballo entre aquel y el postimpresionismo.
Neoimpresionismo es una palabra
creada por el crítico de arte francés Félix Fénéon en 1887 para definir a un
movimiento artístico de fines del siglo XIX liderado por Georges Seurat y Paul
Signac, quienes primero exhibieron sus trabajos en 1884 en la muestra de la
Société des Artistes Indépendants en París. El término de Fénéon señalaba que
las raíces de estos desarrollos se situaban en las artes visuales del
Impresionismo, pero se ofrecía, a su vez, una nueva lectura del color y la
línea en la práctica de Seurat y Signac, y el trasfondo teórico de los escritos
de Chevreul y Charles Blanc.
Georges Seurat, denominado
neoimpresionista por sus criterios más próximos al impresionismo, inventó una
técnica denominada puntillismo, cuyo ejemplo más destacado es el cuadro “Un
domingo de verano en la Grande Jatte” 1884-1886.
El puntillismo es un estilo de
pintura que consiste en hacer una obra pictórica mediante puntos. Aparece por
primera vez en 1884, encabezado por el pintor neoimpresionista Georges Seurat,
y contando entre sus seguidores más fieles a Henri-Edmond Cross y Vlaho Bukovac.
El procedimiento de pintura empleado por estos artistas, consiste en poner
puntos de colores puros en vez de pinceladas sobre la tela. Este fue el
resultado de los estudios cromáticos llevados a cabo por Georges Seurat
(1859-1891), pintor francés, quien en 1884 llegó a la división de tonos por la
posición de toques de color que, mirados a cierta distancia, crean en la retina
las combinaciones deseadas. Otro de los más importantes seguidores del
puntillismo fue Paul Signac, participante junto con Seurat y otros
neoimpresionistas en la Société des Artistes Indépendants (1884), todos ellos
seguidores del puntillismo o divisionismo.
El divisionismo (también conocido
como el cromoluminarismo) fue un estilo característico en la pintura
neoimpresionista, definido por la separación de colores en puntos individuales
que interactúan ópticamente.
Por requerir que el visor combine
los colores ópticamente en vez de mezclar los pigmentos físicamente, los
divisionistas creyeron que lograban la luminosidad máxima posible
científicamente.
Mediante la adopción de
minúsculas pinceladas en forma de punto lograron acumular, incluso sobre
superficies reducidas, una gran variedad de colores y tonos, cada uno de los
cuales se correspondía con uno de los elementos que contribuía a la apariencia
del objeto. A una distancia determinada esas partículas diminutas se mezclan
ópticamente y el resultado tenía que producir una intensidad de colores mucho
mayor que cualquier mezcla de pigmentos.
En este sentido, sus estudios de
luz y color sobrepasan los realizados por cualquiera de los impresionistas,
pero también se encontraron con mayores dificultades. Con más conocimientos y
un ojo más disciplinado, tenían que hallar todos los matices del espectro
luminoso, así como un modo de iluminar u oscurecer un matiz dado en relación
con los contrastes simultáneos producidos por los colores que le rodeaban. Una
de las obras más notables en ese sentido es Tarde de domingo en la isla de la
Grande Jatte de Surat.
A pesar de lo aparentemente
acertado de la denominación de puntillismo, sobre todo en lo que se refiere a
la técnica de este grupo, ni Seurat ni Signac la aceptaron nunca y ambos
condenaron y evitaron rigurosamente este término a favor del de divisionismo,
que abarcaba mejor todas sus innovaciones.
Con estas premisas, el
puntillismo se introdujo también en la música. Algunos compositores trasladaron
las conclusiones del método puntillista al campo musical. Así como el ojo
compone colores que no están ahí, el oído hace lo propio: relaciona los sonidos
separados y los interpreta como una melodía. Pero, al contrario que el
movimiento pictórico, el puntillismo musical persigue la disociación. Cabe
notar que esta tendencia sirve como base para el desarrollo y creación de
imágenes musicales tomando los pixeles musicales como estructura básica en la
percepción visual de una imagen. teniendo en cuenta la teoría del cromatismo
para la definición del color dentro de la escala cromática musical.
Incluso Gustav Klimt realizó
cuadros con la técnica del puntillismo, por lo que os incluyo el "Lago
Attersee", realizado bajo esta técnica.

