martes, 5 de abril de 2016

La información es efímera

En mis charlas con otros colegas, (también a veces con mis alumnos), siempre he defendido el escaso valor de la información, (me refiero siempre a la información en sí misma, al dato), por su precariedad. Una vez dado ya está obsoleto.

No termino de entender, e imagino que se me queda cara de póker, cuando alguien me dice: yo tengo muchísima información, tengo bases de datos inmensas en mi ordenador.

Soy un aguafiestas cuando pregunto, ¿desde cuando no la tienes actualizada?. Las respuestas, siempre ya en tono menos seguro, son del tipo: depende del tema, algunas tienen una antigüedad de sólo un mes, otras puede que de una semana.  

¿“Sólo” una semana, o un mes?. ¿Esa es tu base de datos?. La información se queda obsoleta en segundos, aunque en algunos casos tampoco debemos exagerar.

Estar buscando constantemente la información que se produce en cada momento, aunque sea solamente para la temática de nuestro interés, es bastante costoso. Esto solo está al alcance de empresas muy grandes, o de sistemas como Google, donde la información se rejuvenece “por sí sola” en unas tremendas bases de datos, a raíz de las frecuentes y constantes búsquedas de los internautas, y de las aportaciones de bases de datos tipo Wikipedia, donde intervienen los propios internautas.


La maravilla de tener toda la información en la red, donde en algunos casos como Wikipedia la actualización de datos es a veces casi en tiempo real, proporciona una vida más cómoda a las personas para la mayoría de las necesidades cotidianas. Porque en la mayoría de los casos, ¿quién necesita un dato actualizado al segundo?.

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