sábado, 15 de septiembre de 2018

El Abstraccionismo


Repasado el Impresionismo, Postimpresionismo, Simbolismo, Puntillismo y Expresionismo, por pura y aleatoria selección mía, creo que ha llegado el momento de tocar el bonito tema del Arte Abstracto. Intentaré ser conciso.

 El concepto de arte abstracto se aplica a diversas artes visuales: pintura, escultura y artes gráficas. Su aplicación a otras artes plásticas, como la arquitectura, o a artes no plásticas, (música, danza o literatura), es bastante menos evidente, pero también existe.

Se entiende por arte abstracto el que prescinde de toda figuración (espacio real, objetos, paisajes, figuras, seres animados e incluso formas geométricas si se representan como objetos reales, con iluminación y perspectiva). Una obra abstracta, entendida de forma estricta, no puede hacer referencia a algo exterior a la obra en sí misma, sino que propone una nueva realidad distinta a la natural.

El arte abstracto deja de considerar justificada la necesidad de la representación figurativa y tiende a sustituirla por un lenguaje visual independiente y propio, dotado de sus propias significaciones (iconografía). El arte abstracto usa un lenguaje visual de forma, color y línea para crear una composición que puede existir con independencia de las referencias visuales del mundo real.

Consideremos que la abstracción pura, en la que no hay referencia alguna a realidades naturales, surgió alrededor de 1910, como reacción al realismo, e influido por la aparición de la fotografía que provocó la crisis del arte figurativo. Es una de las manifestaciones más significativas del arte del siglo XX. Este lenguaje se elaboró a partir de las experiencias de vanguardia precedentes. Por un lado, el fovismo (*) y el expresionismo liberaron el color, lo que derivó hacia la abstracción lírica o informalismo. Otra vía fue la del cubismo, que hizo hincapié en la conceptualización de la forma y de la composición, lo que llevó a otro tipo de abstracción, las diferentes abstracciones geométricas y constructivas. Tanto la abstracción geométrica como la abstracción lírica son a menudo totalmente abstractas. Por lo tanto, ya desde sus comienzos, el arte abstracto ha tendido hacia dos polos: uno, cuyos orígenes se remontan al fovismo, es libre y lírico; el otro, inspirándose más en el cubismo, es rigurosamente geométrico.

(*) El fovismo,​ también conocido como fauvismo (del francés fauvisme, de fauve ‘fiera’ e -ismo, ‘movimiento, tendencia, carácter’), fue un movimiento pictórico originado en Francia, alrededor de 1904-1908. Se caracterizó por un empleo provocativo del color. Su nombre procede de la expresión les fauves ‘las fieras’, dado por el crítico de arte Louis Vauxcelles al conjunto de obras presentadas en la Sala VII de la tercera exposición del Salón de Otoño, en el Gran Palacio de París, en 1905.

Uno de los máximos exponentes fue Kandinski, que al igual que Piet Mondrian, estaba interesado también en la teosofía, entendida como la verdad fundamental que subyace detrás de doctrinas y rituales en todas las religiones del mundo; la creencia en una realidad esencial oculta tras las apariencias, proporciona una obvia racionalidad al arte abstracto.

En 1911, Vasili Kandinski, Franz Marc y otros artistas, fundaron en Munich un movimiento expresionistas Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), que transformó el expresionismo alemán.

Kandinski también se incorporó a la Bauhaus, con todas las vicisitudes pasadas por esta escuela, perseguida y cerrada pos los nazis. Más adelante creó los Die Blaue Vier (Los cuatro azules) Four), formada en 1924 con Paul Klee, Feininger y Alekséi von Jawlensky, que dio conferencias y exhibió en los Estados Unidos en 1924.

Como no lo puedo hacer más extenso, adjunto una lista de pintores Abstractos, a título de ejemplo:

        Wassily Kandinsky
        Kasimir Malévich
        Piet Mondrian
        Max Bill
        Frank Stella
        Theo van Doesburg
        Hilma af Klint
        Nassos Daphnis

En cuanto a España, podemos incluir a: 

        Juan Gris
        Joan Miró
        Pablo Picasso
        Salvador Dalí
        Daniel Vázquez Díaz
        María Blanchard
        Eduardo Pisano
        Joaquín Vaquero Palacios
        Lucio Muñoz

Son muchos más, pero esto es sólo un aperitivo para los que deseen abundar más en este tema.

sábado, 1 de septiembre de 2018

El caballo



Acabo de pasar junto a la parcela. El caballo estaba algo lejos, (la parcela no es demasiado grande), pero ha venido derecho hacia mí, al verme. Antes he oído un suave relincho, como la mayoría de los días.

Otras veces salta desde su zona de descanso, al fondo, en la sombra, y viene al trote hacia mí. Siempre me llena de gozo. Le doy su “merienda”, (generalmente pan tierno y una zanahoria fresca), y actúa como si lo agradeciese. No conozco todavía el lenguaje de los caballos, pero quiero imaginar que esos relinchos, esos movimientos de la cabeza o el venir al trote, al verme son de alegría.

Desde luego que me transmite a mí la alegría. A veces bajo a la calle, para pasear al perro, por ejemplo, y esos saludos del caballo consiguen mejorar notablemente mi humor.

Y entonces recuerdo al Principito, de Saint-Exupery, y sus maravillosas frases, que transcribo:

"Sólo se conoce lo que uno domestica, dijo el zorro. Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Vendrás cada día a verme. Y mejor si es siempre a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad!"

Ya es la hora, me digo. Bajo a la calle y oigo un relincho. Parece que tengo un amigo…