Hace unas semanas salí a dar un
paseo con mi perro, y aunque suelo dar un paseo relativamente amplio, como el
paseo discurre por un entorno cercano no siempre me doy cuenta de coger la
cartera. Se me presentó la ocasión de realizar una compra, y como no la
llevaba, tuve que volver más tarde, ya con la cartera en el bolsillo.
Me acordé de aquel anuncio de
Donuts en el que el chaval, para evitar que se volviesen a olvidar, cogía
primero los Donuts para que no se le olvidaran, y luego… se le olvidó la
cartera del colegio.
Cuando me pasó lo anterior, aunque
no llevaba la cartera, lo cierto es que el teléfono móvil siempre va en mi
bolsillo, por lo que para evitar nuevas situaciones como la anterior hablé con
mi banco, habilitando el teléfono móvil para poder pagar las compras con el
mismo. Aunque hay diversas aplicaciones disponibles, una de las mejores
opciones es que el banco te cree una aplicación para el teléfono móvil, y así con solo acercarlo a los terminales
contactless ya tienes el pago asegurado.
¿Porqué elegí esta fórmula?
Porque las demás requieren terminales específicos, que no están todavía en
muchos comercios, mientras que el sistema contactless, (basta con acercar la
tarjeta al lector del comercio o, en este caso, con acercar el teléfono) para
asegurar el pago. Ahora no suelo olvidarme de la cartera, pero, por si acaso,
mi móvil paga por mí.
Esto es actualmente posible en
base a la geolocalización, algo que todos los teléfonos inteligentes poseen. De
esta forma, lo mismo nos llevan a una calle, por ejemplo con Google Maps, desde
donde estás actualmente, que te avisan a tu teléfono que en la zona en la que
te encuentras existen locales que te ofrecen descuentos. Esto es más frecuente
en centros comerciales múltiples, tipo Xanadú, Fusion, Plaza Norte,
Megapark…
La geolocalización permite la
localización exacta de los clientes y puntos de venta, localizándolos sobre un mapa digital son
susceptibles de que les enviemos lo que queramos transmitir al usuario, desde publicidad
a interesantes descuentos de compra localizados en el lugar en el que se
encuentra el mismo.
Esto es posible en gran medida gracias
a técnicas de comunicación de corto alcance conocidas, como es el Bluetooth, o
menos conocidas, como es el caso del NFC o los e-beacons. También se utilizan
en este contexto los SMS. Por supuesto también se utiliza la localización
mediante GPS. También son útiles los códigos QR.
Dado que el objetivo es hacer más
placentera la visita a los centros comerciales a las personas y facilitar sus
compras, las marcas pueden optar por cualquiera de los métodos mencionados para
ofrecerles descuentos localizados instantáneos en los lugares por los que
el usuario se va desplazando.
Resumiendo: si la mayoría de las
personas van con un teléfono móvil, hoy ya todos inteligentes, o con ordenadores
portátiles de pequeño tamaño, o con tablets, siempre conectados, desde donde lo
consultamos todo, lo comentamos y lo compartimos en redes, sería inútil no aprovecharlo
para que en nuestro proceso de compras podamos aprovechar, de la mejor forma posible, todas las aplicaciones que nos ofrece el teléfono móvil inteligente, tanto para
pagar como para poder tener acceso inmediato a las ofertas que existan cerca de
un lugar determinado.
