viernes, 12 de febrero de 2016

Los ciclos biológicos

El pasado 1 de Noviembre de 2015 escribí un post sobre los biorritmos, explicándolos y cómo calcularlos, que parece ser que tuvo un impacto positivo en las lecturas.

Una variante de este tema, totalmente distinta, es la de considerar los relojes biológicos del ser humano, como es el caso de los ciclos circadianos.

Las personas regulamos las funciones de nuestro organismo a través de estos relojes internos, y otros más concretos y circunscritos a determinadas partes u órganos.

Los ciclos circadianos, de las palabras latinas circa, (alrededor) y diem, por día de 24 horas, son los que controlan las funciones biológicas que se dan en nuestro organismo durante las 24 horas del día. Tienen ritmos diurnos y nocturnos influidos, entre otras cosas por la luz y la temperatura. La ubicación de este “reloj” se sitúa en el hipotálamo

En concreto, hay una rama conocida como cronobiología que estudia los ritmos diarios y su relación con las funciones corporales.

Uno de los estímulos principales es la luz que ayuda a sincronizar la producción de melatonina y serotonina, hormonas que inducen el sueño y generan una sensación de tranquilidad y bienestar, y que aumentan por la noche para preparar al individuo para  dormir. Esta hormona disminuye por la mañana que es cuando se incrementa el nivel de cortisol, que le da al cuerpo la energía necesaria para empezar una nueva jornada.

Por la noche también se estimula la producción de la hormona del crecimiento, la prolactina, el estradiol, la hormona folículo estimulante (HFS),  la hormona estimulante de la tiroides (TSH), y la hormona luteinizante (LH), que tienen un papel bastante importante en el crecimiento y reproducción.

Al llegar la mañana, la luz percibida por el ojo envía una señal al hipotálamo provocando que la glándula pineal disminuya la producción de melatonina y serotonina, y aumente la producción de hormonas estimulantes como el cortisol, la adrenalina, dopamina y noradrenalina, provocando de nuevo el estado de alerta en nuestro organismo, aumentando la capacidad de concentración, una subida de energía física y la mejora en la  capacidad para resolver problemas. Aumenta la presión arterial por la mañana, así como se potencia el metabolismo, y hay un mejor control de la insulina segregada en el páncreas.

Mediante el estudio de estos ciclos vitales, sabemos que la mejor hora para hacer ejercicios de resistencia y pruebas de fuerza se sitúa entre las cinco de la tarde y las ocho de la noche. El ritmo del corazón es más alto, los músculos están extendidos y fuertes, y los pulmones son más eficientes.

Según estos estudios se sabe que las primeras horas del día no son buenas para aprender física, química y matemáticas, siendo más apropiadas a partir de las diez de la mañana. Las primeras horas de la mañana, de madrugada, son las mejores horas para todo tipo de procesos creativos, mientras que la mejor hora para una siesta se sitúa en torno a las tres de la tarde, según la experiencia derivada de los análisis realizados.

Estos ciclos circadianos determinan el porqué las personas observan que por la noche los dolores de artritis son más fuertes y también se dan más crisis de asma, pues al disminuir los niveles de cortisol se produce un impacto negativo para las vías respiratorias. La relajación, al prolongarse en el tiempo, hace que baje el umbral del dolor, por lo que éste aumenta por la noche. Además, después de la medianoche el ritmo de la respiración baja bastante, lo que hace más lento el proceso respiratorio de aceptar oxígeno y expulsar CO2.

Según lo estudiosos de la cronobiología por la mañana temprano aumenta la presión arterial, la sangre se vuelve más viscosa y los vasos sanguíneos son más rígidos, por lo que si le sumamos el aumento creciente del estrés, es por lo que en esos momentos estamos más vulnerables a un infarto.

Un estudio publicado en la revista Chronobiology dice que los medicamentos para la hipertensión se deben tomar por la noche mientras que los antibióticos se deberían  ingerir idealmente por la mañana porque el sistema inmunológico tiene su pico más alto por la tarde, complementando la acción matutina del antibiótico. Estos estudios también han comprobado que la hora en que se administra la quimioterapia influye para aumentar su efectividad y reducir los efectos secundarios.

Expertos japoneses hicieron otros estudios en los que se descubrió que la cantidad de  desayuno y la hora en la que se toma influyen sobre los niveles de azúcar durante el día por lo cual no desayunar aumenta el riesgo de diabetes.

Comer a unas horas u otras tiene consecuencias importantes en el organismo. Comer durante la noche genera riesgo de diabetes tipo 2 debido a que a esa hora la tolerancia a la glucosa es más baja. Las horas recomendadas por los expertos para las comidas se sitúan entre las seis de la mañana y las seis de la tarde.


Me gustaría haber logrado convencer a los lectores de lo importantes que son los ciclos biológicos en las personas, sobre todo los ciclos circadianos, y la importancia también de conocerlos y, en la medida de lo posible, actuar de acuerdo con los descubrimientos que se vayan haciendo sobre este tema. Por el momento todo son descripciones de las cosas que se van descubriendo, sobre todo experimentalmente, y personalmente no soy ningún experto en este tema, aunque sí en los biorritmos.  Merece la pena estar al día de estos avances, pero para nada ser hipocondríaco.

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