martes, 16 de febrero de 2016

Demasiado visibles

Han cambiado mucho las cosas en menos de medio siglo. Anteriormente para saber algo, acudías a la enciclopedia de casa. Y si no la tenías, o estaba anticuada, ir a una biblioteca era la visita obligada, aunque estuviese diluviando, bien sea a una biblioteca  pública o a la de tu colegio o universidad. Y desde luego, llevar un buen lápiz o bolígrafo para tomar notas. Hace medio siglo era todo así de “normal”.

Está claro que hoy Internet hace la vida más fácil. Pero al principio incluso para utilizar el ordenador e Internet solamente podías hacerlo exclusivamente en las empresas o universidades. Hasta la última década del siglo pasado. En 1981 nació el PC de IBM, dando el pistoletazo de salida masiva a los ordenadores personales. Y diez años después, Internet comienza a ser una red para todos, en lugar de ser solo para las  empresas, universidades e entidades públicas.

Actualmente un PC conectado a Internet se encuentra en gran cantidad de hogares.  (Alrededor de 25 millones de internautas en España). Desde tu propia casa, con sólo pulsar unas teclas, tienes a tu alcance todo un vasto mundo de conocimientos. Pero Internet es algo más que una fuente de información para las personas. Ya los niños de esta nuevas  generaciones que nacen tienen unas herramientas que para nosotros las hubiéramos querido en el pasado. Buscar una información que no tenemos no exige ahora desplazamientos, (a lo mejor está diluviando ahí fuera), ni complejas tomas de notas manuales, con lápiz o bolígrafo. Simplemente basta con buscar, desde la intimidad y comodidad de tu casa, el término buscado y raramente no encontrarás ayuda en la red. De hecho, las entradas que encontrarás en un buscador serán múltiples para el término deseado, y en la mayor enciclopedia del mundo, Wikipedia, casi siempre encontraremos fuentes documentadas en dicho tema.

Hasta aquí no hay nada nuevo que no sepamos. Pero en la vida, las cosas muchas veces  son recíprocas. Hemos creado en la nube, (Internet), una ventana abierta a la que todos podemos acceder, pero en la que todos estamos expuestos. A nivel general, nosotros encontramos información, y posiblemente también damos información voluntariamente, (como es el propio caso de Wikipedia, hecha por todos, y para todos).

Pero no es menos cierto que exponemos también mucha información de forma involuntaria. Y esto lo saben bien las empresas. Y lo utilizan. Lógicamente, las redes sociales han aumentado el problema. Las personas dejamos numerosa información, a veces muy personal, en las redes sociales, las más de las veces de forma inadvertida. A veces, cualquier situación anímica de la persona, le lleva a entrar en su red social y a publicar cosas que estando en un estado de enfado, euforia o de depresión le salen espontáneamente.

En el mundo 1.0 si estas anotaciones las hubiésemos escrito en un diario, no pasaría  nada. Es tu secreto. Pero… lo hemos escrito en Facebook o en Twitter, en plena euforia o en pleno enfado. Esas emociones están en la Red. Y ahí se quedan. Permanecen. Y esta información, convenientemente agrupada, o segmentada por las empresas, es una inestimable fuente de información para quién quiera o sepa verla.

Cuando George Orwell escribió su libro “1984”, en lo que se equivocó era en la fecha, pero que el  Gran Hermano habría de llegar… no hay duda de que ya ha comenzado. El ordenador controla nuestras vidas.

Ya lo sabes. Además de ser un profesional eres una persona. Y como persona física e individual debes procurar dejar solamente el rastro que quieras dejar. No olvides aquello de “un momento de tentación y cien de arrepentimiento”. Cuando estás tan enfadado por lo que te han hecho, o por ese desengaño recibido, no escribas nada. No insultes, aunque creas que es merecido. Piénsalo bien, y mejor si dejas pasar un día entero. Aquello que escribiste en la nube queda y tiene poco arreglo ya. Igualmente en momentos de optimismo puedes escribir cosas que luego te pueden pasar factura. Cuida las expresiones de sentimientos en cualquier sentido, positivo o negativo.

Recuerda: en la red nada de sentimientos espontáneos. Sentimientos sí si lo deseas, pero los justos y bien meditados. Sentimientos en caliente, e información no solicitada de algo profesional o privado, nunca. Este es el peaje que hemos de pagar a Internet.

Las redes sociales son magníficas, eso sin duda alguna, pero también son un peligro latente, sobre todo porque los humanos somos volubles y frágiles, y nuestro ánimo varía a lo largo del tiempo, y según las circunstancias. Para la red, tu imagen habrá de ser única. 

Y para ver cómo las empresas utilizan toda la información que ponemos en la Red ha nacido un concepto, no nuevo, pero todavía poco difundido, como es la netnografía, (palabra que surge de la etnografía, que es el estudio de las personas en cuanto a grupos ordenados se refiere, y delante la N de network, aludiendo a la red), y que por tanto es el estudio etnográfico de comportamientos humanos desde la nube. En definitiva, un estudio etnográfico es un sistema de análisis creado para investigar el comportamiento de las personas en el amplio mundo de Internet, sobre todo al nivel de las redes sociales, por toda la amplitud de oferta de información involuntaria, pero presente. El nuevo investigador de mercado en las empresas, el netnógrafo, ha de estar versado en las redes sociales, y conocer lo más profundamente posible el lenguaje utilizado (la utilización de los “hashtag”, por ejemplo, pueden facilitar grandemente el seguimiento de los objetivos propuestos en la investigación). Igualmente a nivel judicial, muchas de las cosas que hemos dejado escritas se convierten en armas contra nosotros.

Como vemos claramente, dejamos un rastro muy importante en la nube. Si quieres dejar ese rastro, déjalo. Ese rastro puede ser magnífico, pero no olvides actuar con cabeza y coherencia, en todo momento, si deseas que ese rastro nunca se vaya a volver contra ti. He visto auténticos dramas de amigos y conocidos que escribieron cosas en las redes en plena borrachera, que ya al día siguiente le pasaron factura. Hay personas despedidas de su trabajo solo por comentarios inadecuados en las redes.


Antes de escribir, piensa siempre. Parte de tu curriculum vitae está en la nube. Cuídalo.

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