Por razones de mi trayectoria
vital y profesional he tenido que realizar numerosos viajes y diversas ciudades
en varios países, en los que he conocido diferentes culturas, tanto a nivel
profesional como de relaciones sociales personales derivadas, en muchos casos,
de las profesionales.
En ellos he visto muchas cosas,
incluso algo tan aberrante como ver a una mujer oriental dar un paso hacia
atrás, asustada, porque un europeo fue a darle dos besos en las mejillas cuando
se la presentaron. Obviamente, esto que en algunas partes de occidente es una
costumbre, para una persona de ciertas culturas orientales es casi como un
insulto. No estoy definiendo nacionalidades concretas, sino tipos de culturas,
para no herir susceptibilidades.
La educación y el protocolo es
muy importante en las relaciones y sin embargo algunos le dan más importante
que otros. Una vez le pregunté a un amigo si sabría como colocar correctamente
los cubiertos en una mesa, en comidas algo formales, y sobre todo si sabría colocar
a las personas en una mesa de forma correcta, según todos los parámetros
posibles, rango, edad, anfitrión, tipo de invitado…
No es fácil encontrar quién te
enseñe esto, aunque obviamente hay cursos de educación y protocolo, generalmente
bastante amenos, y yo mismo creé uno para darlo en mi empresa.
Como eso no se enseña en las
carreras universitarias, es un tema que cada persona debe traer con su
educación adquirida en casa. Hemos hecho algunas encuestas en un pasado
reciente, y solamente un 7% de las personas empleadas en una empresa sabía
todos los temas de protocolo. Un 19%, creía saber algo, y en la mayoría, no
sabían casi nada.
Y lo poco que sabemos no lo
utilizamos. Como ejemplo, un sencillo test:
•
¿Cuántas veces atiendes al móvil en medio de una
conversación profesional en marcha o, tal vez en menor medida, en una reunión?
•
Cuántas veces entras sin llamar en un despacho,
sólo porque conoces a esa persona?
•
¿Cuántas veces has fumado sin importarte los
demás, incluso comiendo?
•
¿Cuantas veces hablas por teléfono gritando,
cuando estás en un sala común, con más personas?
•
¿Cuantas veces has usado un mondadientes en una
comida, aún con ese subterfugio de tapar el palillo?
•
¿Cuántas veces…?
Podríamos seguir preguntando y
ver que nuestra mala educación es grande, sobre todo a nivel de protocolo
social. A veces es mala educación consciente o inconsciente y otras es falta de
cultura protocolaria.
En las empresas, sobre todo
multinacionales, cada vez se accede más pronto a niveles de puesto o rango que
implican reuniones y eventos, a veces extra empresariales e incluso fuera del
país, y que llegan cuando los empleados están poco maduros en trato exterior
aunque puedan ser muy expertos en su tema.
Mientras solamente sean reuniones
a puerta cerrada dentro de la empresa, su cultura o formación empresarial es
suficiente para discutir el tema, incluso en el extranjero, pero cuando se
acaba lo puramente profesional y llega el trato externo y las comidas de
negocios, el empleado recién llegado no está preparado, y se adelanta a dar esos
dos besos en la mejilla a una persona oriental, y como el caso que yo
presencié, era una mujer. Otra costumbre extendida pero falta de protocolo es
dar la mano a otra persona con una mesa de por medio, (hay que dar la vuelta e
ir hacia la otra persona), y otros errores frecuentes son acercar una silla,
abrir una puerta, o ceder el paso a personas por ser una mujer o por su edad.
Que quede claro que estas acciones van en función de la jerarquía no del género
o la edad.
Esto puede terminar empañando la
imagen de la empresa. El protocolo es la base de la convivencia, y recordemos
que protocolo es toda relación con los demás. No echemos a perder nuestro valor
o incluso un negocio por una negligencia.
Las empresas deberían incluir los
cursos de educación y protocolo social en la formación que imparta a sus
empleados. Y por lo que yo he visto a lo largo de mis años profesionales, y
personales, recomiendo esta formación muy vivamente. Y sobre todo a partir de
cierto nivel empresarial las oportunidades de participar en reuniones o eventos
internacionales suele ser mayor.

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