martes, 22 de diciembre de 2015

Navidad moderna

Estoy mirando sobre mi mesa el número de tarjetas de felicitación navideñas que he recibido este año. Sólo hay una. Hace un año eran 20 y hace dos años se acercaban al centenar, y necesitaba bastante espacio, porque siempre tenía la costumbre de ponerlas en el despacho, ayudando a decorar el espíritu de la Navidad.

Este año las que han sobrepasado el centenar, (con mucho), son las felicitaciones recibidas por medios electrónicos, bien sean por email o por la redes sociales. Y yo mismo, este año hasta ahora no he enviado ningún Christmas por correo ordinario, pero he enviado más de 300 felicitaciones de Navidad mediante correos electrónicos y mediante los Social Media. Lo que llamamos en el argot mundo 2.0. Son felicitaciones frescas e instantáneas. Yo elijo el momento, y al instante están disponibles ante los ojos de mis amigos en red.

Yo pensaba que las celebraciones tradicionales como es el caso de la Navidad, son las más reacias a ser engullidas por el sistema moderno. La cestas de Navidad, (sobreviviendo como pueden a la crisis), y las tarjetas de felicitación, acompañando, o no, a regalos navideños empresariales son un mundo difícil de dejar. (Tengamos en cuenta que no puedo mandar un jamón 2.0).

Cuando nació Internet sabíamos que había amanecido una nueva era. Pero entonces ni llegábamos a comprender lo lejos que llegaría y lo que podría modificar nuestra forma de vivir y, sobre todo, de interactuar con los demás.

Los amigos internautas tal vez no sean el mismo tipo de amigo que nuestros amigos de siempre, los ahora llamados 1.0. Con estos compartimos confidencias, los tenemos a nuestro lado, y son desde siempre.

¿Pero qué estoy diciendo? Con los amigos internautas, los 2.0, a veces se comparten más confidencias aún, y están tan a nuestro lado, que si tenemos insomnio y necesitamos hablar, tecleando un poco en nuestro ordenador encontraremos uno de nuestros amigos 2.0, que posiblemente estará en las antípodas, donde están despiertos en nuestras horas de sueño, pero que es seguro que estará ahí, te contestará y te ayudará en tus horas de insomnio.

Pensándolo bien, a lo mejor no está tan mal lo del 2.0, lo de la nube, el Social Media y todo eso. Maravillosa la tecnología. Realmente, está bastante bien.


Sin embargo, aunque es posible que estos nuevos amigos virtuales están muchas veces ahí, etéreos, una cosa es segura: no puedo tomarme un café con ellos ni invitarles a comer porque no son tangibles la mayor parte de las veces. Están en las nubes...

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