Estamos hablando de una generación muy reciente. De hecho “M” viene de varias fuentes, y algunos autores consideran la letra como de multitarea, otros de Milennium, otros de Mobile, (móvil). Lo que son en realidad son nativos digitales, de forma que las nuevas tecnologías ya están totalmente instauradas desde que han nacido, y por tanto las dominan plenamente.
Incluso esos portátiles ultraligeros que manejan con soltura les parecen una atadura pesada, por lo que un visionario como Steve Jobs vio el hueco que había y lanzó algo tan sencillo, útil e ingenioso como el iPad. Hoy en día las tabletas son los dispositivos móviles de mayor crecimiento anual.
Nuestro usuario de la generación M coge su ordenador portátil ultraligero, su smartphone o su tableta y se sienta, o se tumba, en el sillón del salón. La televisión puede estar conectada, o no, pero a él le da igual pues le dedican una atención mínima o nula.
La generación M ha de estar siempre conectada. Por supuesto que el teléfono móvil inteligente, obviamente conectado a Internet, es uno de sus elementos preferidos de comunicación, pero según el lugar lo completan fácilmente con las tabletas electrónicas. La soltura con la que los ves teclear los dispositivos, incluso en algo con un teclado tan pequeño como un móvil, no deja de asombrarnos a los que hemos pasado largamente esta generación.
Antes eran los juegos, sobre todo, pero después vinieron las redes sociales. El caso es estar conectado. Crearon su propio lenguaje en los mensajes y uso de las redes sociales, con esas abreviaturas y contracciones que a todos los mayores nos hacían tanta gracia. Y luego, los siempre tecnológicos japoneses divulgaron hacia el exterior algunos de los signos que ellos utilizaban, los Emoji, (que es un término japonés que define los ideogramas o caracteres mixtos usados en mensajes electrónicos y sitios web. Es una palabra compuesta que significa: imagen + letra). Los primeros Emojis fueron los famosos emoticones, algo que les viene como anillo al dedo a la generación M.
Algunas consecuencias generales es que ya están empezando a incorporarse el mundo laborales las personas de la reciente Generación M, llevándose consigo estas costumbres, por lo que la empresas deben prepararse para ello.
Es decir, los nuevos profesionales que entran a trabajar en una empresa llevan consigo toda una cultura de uso de dispositivos móviles, de los cuales no será fácil apartar. Si han estado estudiando una carrera, por ejemplo, se habrán habituado al uso de sus propios lenguajes, llenos de extrañas contracciones y emoticones.
Cuando entra a trabajar, la persona M ya estará más que habituada a sus dispositivos, y su vinculación con ellos será demasiado intensa como para ignorarlos. Además, e independientemente de su precio, lo cierto es que en España, un 25% de las personas del embrión M tienen estos dispositivos, generalmente los tres tipos. (Portátil ultraligero, tableta y por supuesto, smartphone).
Dos problemas nuevos aparecen entonces en las empresas: 1) La introducción a nivel laboral del lenguaje propio de esta generación, que es algo ya muy conseguido actualmente. 2) La tendencia de las personas a llevar sus propios dispositivos y usarlos en lugar de los que les facilita la empresa. Veremos los inconvenientes de seguridad que esto plantea a la empresa.
1) La generación M está logrando que su lenguaje se adapte en el lenguaje habitual a nivel laboral, lo que proviene además de que se ha determinado en diversos estudios sociológicos que el cerebro procesa mucho más rápido la información visual que el texto, por lo que los emoticones se han convertido actualmente en uno de los medios de expresión más utilizados, en gran medida gracias a las aplicaciones de mensajería instantánea y las redes sociales. Por otra parte, se trata de “aprender” a hablar el mismo lenguaje que abunda en la red, siendo los emoticones de muy frecuente uso, y de gran penetración entre la gente más joven. Un reciente estudio dice que la mitad de los textos compartidos en la red Instagram llevaban símbolos Emoji, y además los usuarios manifiestan que les resulta mucho más sencillo comunicarse utilizándolos, mejor que con el texto puro. Los emoticones vienen a sustituir en parte, solo en parte, al lenguaje corporal que se tiene en las conversiones cara a cara.
2) En mi generación y posteriores, (antes de llegar a la generación M), lo lógico y obligatorio es que la empresa nos debe proporcionar los dispositivos para trabajar. Pues bien, ahora muchos de los primeros jóvenes M piden lo contrario: que les dejen trabajar con su propio ordenador y sus otros dispositivos móviles. ¿Extraño? No tan extraño.
Esta tendencia ha creado un nuevo término, el BYOD, (Bring Your Own Device), que ya está trayendo quebraderos de cabeza a las empresas en materia de seguridad, y eso que el fenómeno de la integración laboral de generación M no ha hecho más que empezar. Esta proliferación de dispositivos de diferentes personas crea problemas de seguridad para las empresas, y dado lo difícil que es evitar el BYOD, actualmente estos problemas de seguridad se están resolviendo a niveles corporativos.
Porque estos hábitos parecen haber venido par quedarse.

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