En mis dos posts precedentes he
optado por temas que me parecen bonitos pero que posiblemente no agraden a
todos. El post anterior trataba del número Pi, y el precedente a ése trataba
del número áureo o proporción áurea, con todas las curiosidades y propiedades
de dichos números, así como las
investigaciones que se les han dedicado. He seguido optando por la valentía,
sobre todo al ver que son posts que han sido bastante leídos, y posiblemente
siga apostando por las matemáticas prácticas y curiosas en los posts
siguientes.
Al igual que el número áureo, y
el número Pi, el número e es un número irracional, (de infinitas cifras
decimales), no expresable mediante una razón de dos números enteros; o bien,
que no puede ser representado por un numeral decimal exacto o un decimal
periódico. Además, también como en el caso de Pi, es un número trascendente, es
decir, que tampoco puede ser raíz de ninguna ecuación algebraica con
coeficientes racionales.
El valor aproximado de e =
2,71828….
Algunos números se han hecho
famosos por las profundas investigaciones que se han hecho sobre ellos, y se
bautizan con una nomenclatura especial, tales como π, Φ, i, y e. Lo mismo que
Pi es trascendental en la geometría, e lo es para el cálculo, sobre todo en
cálculos secuenciales.
Se dice que a finales del siglo
XVI las dos grandes potencias marítimas del momento, España e Inglaterra
ofrecían importantes sumas de dinero a quién descubriese algún método que facilitase los cálculos
trigonométricos ligados a la navegación y a la astronomía.
El primero en tratar con el
número e fue el escocés John Napier quien descubrió en 1614 los logaritmos
naturales. (Con base e). Gracias a los logaritmos (a los que Napier llamó
“números artificiales”), las multiplicaciones pueden sustituirse por sumas, las
divisiones por restas y las potencias por productos, lo que simplificó mucho la
realización manual de los cálculos matemáticos.
Como explicamos en el caso del
número áureo, también existen coincidencias en la naturaleza con el número e,
como son la caída de una tela de araña, la catenaria de un tendido eléctrico,
el cálculo de la antigüedad de las cosas, o el interés compuesto, utilizado actualmente
por los bancos.
Esta es la fórmula para calcular
el número e:
Posiblemente el primero en llamar
“e” fue Leonhard Euler, en 1727. En 1748 Euler llegó a calcular su valor con 23
decimales utilizando series infinitas.
e es el único número en el que se
cumple que la derivada de la función exponencial f(x) = ax en el punto x = 0 es
igual a 1.
Algunas
curiosidades
Para acordarse de sus principales
decimales, se puede observar que después del “2,7” el número “1828” aparece dos
veces, y después vienen los ángulos de un triángulo rectángulo isósceles que
son 45°, 90°, 45°, es decir: 2,718281828459045. Es una regla mnemotécnica,
(aunque no sirve para mucho).
En 1873 Charles Hermite demostró
que e es trascendente (no es solución de ninguna ecuación algebraica con
coeficientes racionales), como es también el caso de Pi.
El hecho ya apuntado al principio
de que el número e está presente en la caída de una tela de araña, del cable de
un tendido eléctrico, que sirve para el cálculo mediante el carbono 14 de la
edad de un fósil, o ser el origen del interés compuesto de una cuenta bancaria
o del cálculo del crecimiento de una población de bacterias.
Este post tiene la estructura y
extensión que he querido darle, porque en los anteriores he tenido respuestas
de todo tipo: que si faltaban fórmulas para comprenderlo, o bien que sobraban
fórmulas. Aquí he adoptado una fórmula intermedia, con gráficos sencillos de
comprender.
Tal vez para el próximo post me
atreva con los números perfectos, para cambiar de tercio un poco más adelante,
entrando en el arte impresionista en la pintura. Curioso giro, ¿no?.


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