Buscando
la temática para mi siguiente blog he mirado inadvertidamente a la pulsera de
goma con un holograma que llevo en la muñeca. Y he cambiado totalmente la
orientación de mi blog, porque creo que puede ser más interesante hablar sobre
los hologramas y su más reciente utilización como sistema de almacenamiento.
Entre
los iniciales, todos recordamos el holograma impresionante de la princesa Leia
en Star Wars, y posiblemente hayamos visto otros muchos en películas o, como en
mi caso, asistí a una exposición real de hologramas en Madrid.
Sin
embargo, y aunque muchas personas lo ignoran, nuestro contacto con los
hologramas es bastante frecuente. Simplemente basta con abrir nuestra cartera.
Veremos los hologramas en la tarjeta de crédito, y en los billetes, ya que una
de las aplicaciones más habituales de los hologramas es su uso para la
consolidación de la seguridad de un documento, en este caso hablamos de los
billetes o las tarjetas.
Si
embargo, esto es bastante simple, ya que actualmente los hologramas se utilizan
para múltiples aplicaciones, entre las que se encuentra el almacenamiento de información,
siendo capaces de sustituir a los DVD, que están llegando a sus límites físicos
de capacidad por unidad de superficie, porque graban bits, lo que limita la
velocidad de lectura.
En
la grabación en hologramas, se pueden almacenar millones de bits con un mismo
rayo, con lo que en el espacio de un DVD se puede almacenar hasta un Terabyte,
es decir, un 1 seguido de 12 ceros, o también equivale a 1.000 Gigabytes.
Dicho
de otra forma, si tenemos en cuenta que en un DVD se pueden almacenar unos 5
Gigabytes, el almacenamientos en los nuevos dispositivos holográficos
representará 200 veces más en el mismo espacio, además de una velocidad de
acceso muy superior. (De hecho, 100 veces más rápido).
El
porqué las imágenes holográficas aparecen en forma tridimensional es debido a
la forma en que se graba, mediante un haz de láser doble, de los cuales uno es
el de los datos, por llamarlo así, y el otro es de referencia. La imagen se
produce en la superposición de ambos, por decirlo de forma sencilla, ya que no
quiero complicar la lectura de este blog.
Las
aplicaciones más recientes de los hologramas se encuentran en muchas áreas de
interés, como la medicina y la seguridad, ya que una de las propiedades de un
polímero de los utilizados hace que sea capaz de detectar agua, incluso en muy
pequeñas proporciones, ofreciendo una imagen distinta según el nivel de agua
que detecte.
Por
esta razón pueden usarse para detectar el nivel de agua del combustible de los
aviones, ya que debe contener menos de 30 partes de agua por millón para evitar
que se congele debido a las bajas temperaturas que sufren los aviones en sus
alturas de crucero, con las previsibles consecuencias si ello sucede.
Por
esta razón, se ha desarrollado un sensor mediante el cual si una muestra del
combustible colocado sobre la superficie del holograma contiene más agua de la
debida, el logo holográfico del sensor cambia y aparece un signo rojo.
En
una línea aún más importante, la medicina, esta propiedad puede utilizarse para
los test de glucosa en los diabéticos, o los niveles de adrenalina en los
enfermos hepáticos, con las evidentes mejoras en los autodiagnósticos
ambulatorios por el propio enfermo.
Y
así, un sinfín de aplicaciones, ya que también pueden ser usados para detectar
agentes químicos por las fuerzas de seguridad de los países, y muchas
aplicaciones más que se irán desarrollando con el tiempo.
Lo
más curioso es que el holograma existe desde mediados del siglo pasado, aunque
los medios existentes no han hecho posible un aprovechamiento práctico y a un
precio más o menos adecuado hasta el momento actual. De todas formas, los
aparatos siguen siendo todavía grandes y costosos, pero se va avanzando muy
rápidamente.
Los
datos escritos en forma holográfica lo son de forma permanente, sin que puedan
borrarse, pero ya se está avanzando también en tecnologías que permiten el
borrado y re-grabado de los datos holográficos. Como todo en la vida, es
cuestión de tiempo. Entre estos avances previstos estarán los hologramas en
movimiento, que ya serán el no va más.
De
momento, son muy evidentes, pero en un futuro lejano, cuando te dirijas a
alguien, fíjate bien si le estás hablando a una persona o a un holograma
tridimensional.
Será
divertido.

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