martes, 21 de agosto de 2018

El Expresionismo (En la Pintura)



Tras los anteriores posts sobre el Impresionismo, Postimpresionismo, Simbolismo y Puntillismo, en cierto modo cronológicamente, (al entremezclarse algunas etapas del arte, la elección ha sido por pura y aleatoria selección mía), creo que ha llegado el momento de tocar el Expresionismo. Siempre en el ámbito de la Pintura.

El Expresionismo es un movimiento artístico y literario de origen europeo surgido a principios del siglo XX que se caracteriza por la intensidad de la expresión de los sentimientos y las sensaciones. Lo encontramos en muchos movimientos artísticos en los primeros exponentes de las llamadas “vanguardias históricas”.

El expresionismo suele ser entendido como la deformación de la realidad para expresar de forma más subjetiva la naturaleza y el ser humano, dando primacía a la expresión de los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad. Derivándonos hacia la Pintura, el expresionismo pictórico se caracteriza por el desequilibrio y la fuerza de los colores y las formas.

Con sus colores violentos y su temática de soledad y de miseria, el expresionismo reflejó la amargura que invadió a los círculos artísticos e intelectuales de la Alemania prebélica, así como de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y del período de entreguerras (1918-1939). Esa amargura provocó un deseo vehemente de cambiar la vida, de buscar nuevas dimensiones a la imaginación y de renovar los lenguajes artísticos. El expresionismo defendía la libertad individual, la primacía de la expresión subjetiva, el irracionalismo, el apasionamiento y los temas prohibidos, lo morboso, demoníaco, sexual, fantástico o pervertido.

Fijémonos lo curioso que es que encontramos precedentes del Expresionismo tan lejanos como las pinturas negras de Goya, que rompe con las convicciones con las que se representaban las anatomías para sumergirse en el mundo interior. Sin embargo, los referentes más inmediatos son Van Gogh y Gauguin, tanto por la técnica como por la profundidad psicológica.

Otro grupo de gran influencia es el simbolismo, (del que hablé recientemente en un post), entendido como la búsqueda en la cual el artista, limitando la pintura objetiva, concreta los sentimientos, los estados del alma, los miedos subjetivos, las fantasías y los sueños.

El Expresionismo se inicia con un periodo preliminar representado por el belga Ensor y el noruego Munch.

El expresionismo no fue un movimiento homogéneo, sino de gran diversidad estilística: hay un expresionismo modernista (Munch), fauvista (Rouault), cubista y futurista (Die Brücke), surrealista (Klee), abstracto (Kandinski), etc. Aunque su mayor centro de difusión se dio en Alemania, también se percibe en otros artistas europeos (Modigliani, Chagall, Soutine, Permeke) y americanos (Orozco, Rivera, Siqueiros, Portinari). En Alemania se organizó principalmente en torno a dos grupos: Die Brücke (fundado en 1905), y Der Blaue Reiter (fundado en 1911), aunque hubo algunos artistas no adscritos a ningún grupo. Después de la Primera Guerra Mundial apareció la llamada Nueva Objetividad, que si bien surgió como rechazo al individualismo expresionista defendiendo un carácter más social del arte, su distorsión formal y su colorido intenso les hacen herederos directos de la primera generación expresionista.

Os aseguro que este tema para muchas hojas, pero yo debo terminar el post ya, no sin mencionar la influencia en nuestra querida España.

Aunque en España no llegó a establecerse el movimiento expresionista como tal, como corriente artística de vanguardia asociada a las primeras décadas del siglo XX, ni tampoco se establecieron grupos artísticos expresionistas, destacaron Isidro Nonell (1873-1911), que pintó gitanas y bodegones con gran sentido del color y José Gutiérrez Solana (1886-1945) ligado a la Generación del 98, que criticó la España negra con un humor cruel, inspirado en Goya, con una oscura paleta (Carnaval, La visita del obispo, y retratos como Tertulia del Café Pombo).

Próximamente me gustaría tratar sobre el Abstraccionismo, como “etapa siguiente”, si bien lo entrecomillo porque se solapan los movimientos artísticos, en función de la propia evolución histórica.

En el grabado, "El Jinete Azul", de Kandinski

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