jueves, 7 de julio de 2016

Abierto 24 horas

Reconozco que soy un apasionado de las máquinas, y no solo de los ordenadores, sino de todas aquellos dispositivos que hacen nuestra vida más fácil. Si tienes alguna máquina, lo lógico es pensar que su disponibilidad es de 24 horas al día, es decir, siempre.

Y dentro de la categoría de máquinas son precisamente las de vending, por su nombre en inglés, las que mayor ayuda nos proporcionan y nos acompañan sin darnos cuenta. El otro día estuve en un hospital, y durante el tiempo en la sala de espera pude ver como las máquinas pueden acompañarnos y ayudarnos. Tomando una buen parte de una de las paredes de la sala, había 4 máquinas que salvaban todas las dificultades de intendencia que pueden surgir en el hospital. Una de las máquinas, posiblemente la de mayor éxito en ese caluroso día, expendía solamente botellas de agua mineral. Fresquita y al momento.

Otra máquina era también de bebidas frías, pero proporcionaba cualquier tipo de refresco que se pudiese desear. La tercera máquina servía comida, en diversas formas, desde galletas hasta sándwiches con muy diferentes sabores. Una cuarta máquina dispensaba bebidas calientes, con el café como producto estrella.

Estoy hablando de la sala de espera de un hospital, pero de haber sido otro establecimiento, podríamos añadir una quinta máquina más, obviamente más “peligrosa”: la máquina de tabacos.

Estadísticamente, todos los días un tercio de los españoles se sitúa ante una máquina y pide un café, un bocadillo, una bebida fría o compra tabaco. Esto forma parte de la cotidianidad gracias a los sistemas de vending, que todos hemos usado alguna vez en la vida. Como digo, un tercio del país lo hace a diario. Da igual la hora que sea.

Los sistemas de vending son cada vez más numerosos y diversos, y en países con una gran tradición por esta automatización, como es el caso de Japón y Estados Unidos, son increíbles las cosas que pueden obtenerse mediante los mismos. En España la mayoría de la gente solo tiene contacto con estas máquinas para tomar un café, bebidas frías, bocadillos o sándwiches y, más  frecuentemente, tabaco.

Cada  vez son mayores las aplicaciones que el usuario tiene a su disposición en estos sistemas de distribución automática, siendo el caso de que en Japón, por ejemplo, es tan habitual su uso que encuentras prácticamente de todo en estas máquinas en plena calle, incluyendo los repuestos más habituales para automóviles, motos o bicicletas, desde las lámparas de recambio, a una cadena de bicicleta o unos parches, todo ello con el consiguiente alivio que produce el tener un problema solucionado de una forma rápida y, generalmente, económica.

Aunque esto es menos frecuente, en estas máquinas también se están comenzando a expender  cosas tales como cebos vivos para que los pescadores los tengan disponibles, (en concreto en San Juan y El Altet, de Alicante,) pero que existen en muchos más sitios y ayudan bastante a las personas que los necesitan en cualquier momento. También se han inaugurado máquinas que expenden unos excelentes chuletones, frescos y listos para ser preparados y comer, (abundan más en el norte de España), con garantía total de salubridad. El género se cambia cada dos días y siempre está fresco.

El punto de despegue para que se extiendan en España es que este tipo de máquinas se extiendan, porque sino, el tener que ir a buscar una máquina que esté lejos no es tampoco muy práctico. No obstante, seguiría siendo válido el hecho de que lo tengas disponible las 24 horas del días, todos los días de la semana y el año.

Conozco muy bien este tipo de máquinas, tanto en España como fuera, y he visto aplicaciones de todo tipo, algunas inimaginables antes de su lanzamiento, y otras que no escribo porque para la mentalidad occidental resultan impresentables como que en Japón existen máquinas de vending que expenden braguitas usadas de chicas adolescentes. Sí, lo has leído bien, los japoneses son muy particulares para un occidental.

Aunque las aplicaciones más comunes son las de productos de alimentación, como refrescos, café, bebidas calientes, golosinas, chicles, snacks, etc., en una máquina de vending se puede dispensar casi cualquier tipo de producto imaginable (pilas, teléfonos móviles, películas, prensa, revistas, flores, etc.).

Por ejemplo, tras las ventas de snacks, dulces y salados, y bocadillos, cierto día llegó un valiente que se atrevió a meter en las máquinas los Ready Meals, (que son alimentos listos para comer. Son alimentos refrigerados en la propia máquina, y que se cocinan en un pequeño microondas antes de servirlos.  

Y recordemos que las encontramos en lugares tales como, colegios, universidades, centros de atención sanitaria, organismos públicos, bares, cafeterías, dependencias exteriores de sistemas hoteleros, parques exteriores, zoológicos, parques temáticos, estaciones de metro, de autobuses, intercambiadores de transportes… más todas las nuevas aplicaciones que van surgiendo.


Y cuando regresé a casa, puse en marcha el navegador de mi teléfono móvil y le puse el destino: la máquina me fue guando hasta casa. ¿Hay quien dé más?

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