Reconozco que soy un apasionado
de las máquinas, y no solo de los ordenadores, sino de todas aquellos
dispositivos que hacen nuestra vida más fácil. Si tienes alguna máquina, lo
lógico es pensar que su disponibilidad es de 24 horas al día, es decir,
siempre.
Y dentro de la categoría de
máquinas son precisamente las de vending, por su nombre en inglés, las que
mayor ayuda nos proporcionan y nos acompañan sin darnos cuenta. El otro día
estuve en un hospital, y durante el tiempo en la sala de espera pude ver como
las máquinas pueden acompañarnos y ayudarnos. Tomando una buen parte de una de
las paredes de la sala, había 4 máquinas que salvaban todas las dificultades de
intendencia que pueden surgir en el hospital. Una de las máquinas, posiblemente
la de mayor éxito en ese caluroso día, expendía solamente botellas de agua
mineral. Fresquita y al momento.
Otra máquina era también de
bebidas frías, pero proporcionaba cualquier tipo de refresco que se pudiese
desear. La tercera máquina servía comida, en diversas formas, desde galletas
hasta sándwiches con muy diferentes sabores. Una cuarta máquina dispensaba
bebidas calientes, con el café como producto estrella.
Estoy hablando de la sala de
espera de un hospital, pero de haber sido otro establecimiento, podríamos
añadir una quinta máquina más, obviamente más “peligrosa”: la máquina de
tabacos.
Estadísticamente, todos los días un
tercio de los españoles se sitúa ante una máquina y pide un café, un bocadillo,
una bebida fría o compra tabaco. Esto forma parte de la cotidianidad gracias a
los sistemas de vending, que todos hemos usado alguna vez en la vida. Como
digo, un tercio del país lo hace a diario. Da igual la hora que sea.
Los sistemas de vending son cada
vez más numerosos y diversos, y en países con una gran tradición por esta
automatización, como es el caso de Japón y Estados Unidos, son increíbles las
cosas que pueden obtenerse mediante los mismos. En España la mayoría de la
gente solo tiene contacto con estas máquinas para tomar un café, bebidas frías,
bocadillos o sándwiches y, más frecuentemente, tabaco.
Cada vez son mayores las aplicaciones que el usuario tiene a su
disposición en estos sistemas de distribución automática, siendo el caso de que
en Japón, por ejemplo, es tan habitual su uso que encuentras prácticamente de
todo en estas máquinas en plena calle, incluyendo los repuestos más habituales
para automóviles, motos o bicicletas, desde las lámparas de recambio, a una
cadena de bicicleta o unos parches, todo ello con el consiguiente alivio que
produce el tener un problema solucionado de una forma rápida y, generalmente,
económica.
Aunque esto es menos frecuente,
en estas máquinas también se están comenzando a expender cosas tales como cebos vivos para que
los pescadores los tengan disponibles, (en concreto en San Juan y El Altet, de
Alicante,) pero que existen en muchos más sitios y ayudan bastante a las
personas que los necesitan en cualquier momento. También se han inaugurado
máquinas que expenden unos excelentes chuletones, frescos y listos para ser
preparados y comer, (abundan más en el norte de España), con garantía total de
salubridad. El género se cambia cada dos días y siempre está fresco.
El punto de despegue para que se
extiendan en España es que este tipo de máquinas se extiendan, porque sino, el
tener que ir a buscar una máquina que esté lejos no es tampoco muy práctico. No
obstante, seguiría siendo válido el hecho de que lo tengas disponible las 24
horas del días, todos los días de la semana y el año.
Conozco muy bien este tipo de
máquinas, tanto en España como fuera, y he visto aplicaciones de todo tipo,
algunas inimaginables antes de su lanzamiento, y otras que no escribo porque
para la mentalidad occidental resultan impresentables como que en Japón existen
máquinas de vending que expenden braguitas usadas de chicas adolescentes. Sí,
lo has leído bien, los japoneses son muy particulares para un occidental.
Aunque las aplicaciones más
comunes son las de productos de alimentación, como refrescos, café, bebidas calientes,
golosinas, chicles, snacks, etc., en una máquina de vending se puede dispensar
casi cualquier tipo de producto imaginable (pilas, teléfonos móviles,
películas, prensa, revistas, flores, etc.).
Por ejemplo, tras las ventas de
snacks, dulces y salados, y bocadillos, cierto día llegó un valiente que se
atrevió a meter en las máquinas los Ready Meals, (que son alimentos listos para
comer. Son alimentos refrigerados en la propia máquina, y que se
cocinan en un pequeño microondas antes de servirlos.
Y recordemos que las encontramos
en lugares tales como, colegios, universidades, centros de atención sanitaria,
organismos públicos, bares, cafeterías, dependencias exteriores de sistemas
hoteleros, parques exteriores, zoológicos, parques temáticos, estaciones de
metro, de autobuses, intercambiadores de transportes… más todas las nuevas
aplicaciones que van surgiendo.
Y cuando regresé a casa, puse en
marcha el navegador de mi teléfono móvil y le puse el destino: la máquina me
fue guando hasta casa. ¿Hay quien dé más?

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