Todos nacimos con alas. ¿Porqué las ignoramos hasta perderlas?
Rumi recalca: Naciste con potencial, naciste con confianza y bondad, naciste con sueños e ideales, naciste con grandeza, naciste con alas, por lo que no estás destinado a arrastrarte. Tienes alas, aprende a usarlas y vuela.
Tienes que encontrar y desafiar los límites, no sólo los tuyos, sino también el potencial de la situación que te toca vivir, ya que todas las situaciones tienen un potencial que te puede ayudar a seguir adelante. Desarrolla tus ideas, desafía los límites, vete un poco más allá.
“La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible.” (Arthur Clarke).
Pero primero tenemos que preparar el camino para que tu potencial pueda crecer, ya que todos tenemos necesidades básicas. Si no se cumplen estas necesidades, (podremos recordar la Pirámide de Maslow), inevitablemente toda nuestra atención se centrará en ellas. Recordemos que también tenemos necesidades emocionales que tal vez sean menos fáciles de identificar.
Localicemos primero esas necesidades emocionales que son básicas, y busquemos la manera de satisfacerlas para no limitarnos. Es la única forma de despejar el camino y obtener la energía para alzar el vuelo. Para eso tenemos las alas.
Identifiquemos nuestros miedos, seamos conscientes de esos temores y eliminemos de nuestra vida todo lo tóxico que nos ata y nos paraliza.
“Los hombres no son prisioneros del destino, sino sólo prisioneros de sus propias mentes.” (Franklin D. Roosevelt)
Nuestras alas están ahí, prestas a alzar el vuelo cuando nosotros estemos dispuestos. Es el miedo a volar lo que nos paraliza y no la certeza de que no podemos hacerlo, lo que nos retiene.


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